viernes, 1 de julio de 2016

Con la Iglesia hemos dado, Sancho

Ciudad de México, sábado 2 de julio, 2016.— 

Qué buena idea de Tomás de Hijar Ornelas la de organizar un recital de poesía con el joven actor español Franco Méndez (1983-) hoy sábado a las 20:00 en el templo de San Juan de Dios donde podrán entrar libremente para recrearse con «la vida y la obra del Príncipe de los ingenios, don Miguel de Cervantes Saavedra (entre otros poetas), en el marco del 400 aniversario de su muerte.»

Efectivamente, poco antes de que muriera el 23 de abril de 1616, cuando don Miguel estaba moribundo en su casa de Madrid que queda en lo que ahora es el Barrio de las Letras, escribió la dedicatoria de Los trabajos de Persiles y Segismunda a Don Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos en donde dice:

«Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: ‘Puesto ya el pie en el estribo’, quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras la puedo comenzar, diciendo: ‘Puesto ya el pie en el estribo, / con las ansias de la muerte, / gran señor, ésta te escribo.’ Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…»

Eso que escribió don Miguel de «llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir» me sigue conmoviendo. Por eso, ahora que se va a llevar a cabo este recital se antoja dejarse llevar por lo que han escogido de las obras de Cervantes y de otros poetas que, por tratarse de sus organizadores, tendrán un contenido y un contexto religioso, enfatizando los aspectos de la vida de Cervantes como la de un ‘católico acendrado’, como se supone que fue.

En esta lectura van a leer el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís; de Lope de Vega, el enemigo acérrimo de don Miguel su poema Que tengo yo que mi amistad procuras, poema de este hombre que escribió varios sonetos como éste que, con su permiso, reproduzco una vez más, aunque no es parte del programa, pero que ha colmado una de las grietas de mi alma desde que tengo uso de la razón. Dice así:

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;   

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.

Este es un buen ejemplo de lo que le pasó a Stephen Greenblatt con el arte donde cada quien toma de lo que ve, lee o escucha y que colma esas fisuras del alma, como las que podemos tener desde hace tiempo.

Es un recital en donde van a leer Firma Pilatos la que juzga ajena de Sor Juana Inés de la Cruz (que nunca he leído y menos entendido), así como, Vinagre y hiel de Francisco de Quevedo; de Santa Teresa de Jesús, Vivo sin vivir en mi, antes del Soneto a Cristo crucificado de fray Miguel de Guevara y el de San Juan de la Cruz que empieza con eso de… En una noche oscura, para terminar con el Monólogo de Segismundo de Pedro Calderón de la Barca.


¡Que lo disfruten!