sábado, 14 de mayo de 2016

Viaje alrededor del Premio Cervantes

Ciudad de México, sábado 14 de mayo, 2015.— 

«Alguien dijo una vez que la locura consiste en quedarse dentro de un sueño, en no despertar, en la imposibilidad de volver a la vigilia y distinguirlo así de la realidad», como ahora escribió Fernando del Paso a propósito de su Viaje alrededor de El Quijote, coeditado por la Universidad de Alcalá y el FCE de España como parte de la Biblioteca Premios Cervantes donde se publicó El erial y sus islas de Juan Goytisolo mismo que el año pasado alcancé a ver durante esa breve desventura. Por eso, me da gusto saber que, una vez más, diseñó la portada Armando Hatzacorsian, artista que, en esta ocasión, se basó en una versión ilustrada del autor sobre el Caballero de la Triste Figura. 

Digo oportuna, porque este año se conmemoran los 400 años de la muerte de Cervantes y Shakespeare que han despertado el interés por El Quijote y que ha sido, es y será una delicia que fluye años después en el universo de ficción, siendo más real que lo que nos rodea y que cada vez que lo leemos, no solo nos provoca una risa y varias carcajadas sino que vamos descubriendo aspectos diferentes del hombre, como esos que ahora encontramos en el libro de Fernando del Paso: tal parece que la lectura de El Quijote es como el cuento de nunca acabar.

Del Paso ofreció unas conferencias en El Colegio Nacional, que son las que ahora se publican en este libro donde volvemos a darnos cuenta que El Quijote ha sido leído y discutido por ‘todo el mundo’: por los españoles, por los rusos y europeos y, más tarde, por los latinoamericanos. Tal parece que todo se ha dicho. Pero siempre hay otro aspecto dónde profundizar o hay algo nuevo por descubrir pues, a pesar de sus imperfecciones, sigue siendo un modelo en su género en donde cada quien que lo lee, ve en ese texto lo que se le antoja, como esos que ven ‘la tragedia de España’ personificada en don Quijote o en Rocinante o en Sancho Panza y su rucio o ven el idealismo del caballero como lugar común entre otras ideas que tienen que ver con la literatura misma o con su estructura, así como, las ‘novelas ejemplares’ como son las obras dentro de la obra, como la de Cardenio que fue la que les interesó a Shakespeare-Fletcher para que pusieran en escena una obra de teatro en 1613.

Entre otras cosas, ahora descubro cómo es que Cervantes incorpora a uno de los personajes del falso Quijote de Avellaneda (1614), don Álvaro Tarfe y, al hacerlo, le da vida eterna. Las conferencias muestran una erudición y un cuidado en la lectura como el que ha hecho del Paso en más de setenta libros, después de su lectura con lupa de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, antes de iniciar su viaje alrededor de esa obra.

Revisa varios aspectos de Cervantes y El Quijote sabiendo que con su modesta aportación alimenta un poco más cuando habla de los personajes ‘encantados’, inmovilizados, como la virgen de Guadalupe o Dulcinea donde «la transformación de Aldonza no deja de tener peculiaridades singulares, porque más parece un acto de travestismo que una verdadera metamorfosis… donde los pensamientos del caballero inventan a su amada y pretenden ser dueños de su destino y de sus avatares».

Con este viaje descubrimos esas opiniones encontradas desde que empieza la obra en aquel lugar de la Mancha del que nunca logra acordarse su autor para ampliar nuestra perspectiva de El Quijote que les sugiero leer antes de morirse, no por otra cosa sino por puro disfrute.

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