miércoles, 2 de marzo de 2016

La locura de Orlando, entre otras

Ciudad de México, a 3 de marzo del 2016.— 

Don Quijote imitando la furia demencial de Orlando en la Sierra Morena.
Lo que es un hecho es que en 1612 Shakespeare leyó Don Quijote en la versión inglesa de Thomas Shelton como es cierto que al año siguiente estrenó en el Palacio Real de Londres La historia de Cardenio una obra escrita por Shakespeare en colaboración con John Fletcher, basada en la historia que cuenta Cervantes entre el capítulo XXIII y el XXXVI de la primera parte del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.

No existe noticia de que Cervantes haya leído a Shakespeare, sin embargo, hemos encontrado ahora que hemos hecho la relectura de esos capítulos, que hay varias citas, personajes, temas e ideas que hace tanto Cervantes como Shakespeare, cada quien a su manera, demostrando que los dos hicieron las mismas lecturas para luego incorporarlas a sus obras, como si fuesen el vaso comunicante entre el Imperio Español y el reino de Inglaterra.

La historia de Cardenio la narra Cervantes interrumpiendo las aventuras de don Quijote, en donde nos enteramos de los amores y desamores de dos parejas: Cardenio y Luscinda, y don Fernando con Dorotea, una historia que le llamó la atención a Shakespeare como si fuese otro reto como el que había asumido en 1593 cuando escribió La comedia de las equivocaciones donde se debía a las dos parejas de gemelos: Antífolo de Éfeso y el de Siracusa, los mercaderes y patrones de Dromio de Éfeso y el de Siracusa, sus sirvientes que la gente los confunde enredándose las cosas de tal manera que no podemos menos que reírnos cuando unos buscan a sus gemelos en Éfeso en una confusión elevada al cuadrad en lo que resultó una comedia hilarante.

Cuando Cardenio nos cuenta que, por alguna extraña razón, el padre de Luscinda estaba obligado a negarme la entrada de su casa como aquellos padres de Tisbe tan decantada de los poetas, no podemos menos que referirnos a la Tisbe que narra Shakespeare en el Sueño de una noche de verano en esa obra en donde los artesanos logran ponerla en escena en la boda de Teseo e Hipólita como La aburrida y breve escena del joven Príamo y su querida Tisbe: una farsa muy trágica que resulta ser, según Peter Brook, la clave para entender el resto de la comedia.

Cardenio se equivoca como lo hizo Colatino en la Roma antigua. El primero, presumiendo de la belleza de Luscinda y el segundo de Lucrecia y los dos comentarios fueron los que encendieran la mecha de las pasiones, como la que el segundo lo hizo para que su jefe, Sexto Tarquino violara a Lucrecia como leemos en ese poema lírico que es una maravilla. Dos historias escritas una a cada lado del Canal de la Mancha —¿De la Mancha? ¿Como ese lugar del cual no queremos acordarnos? ¡Qué coincidencia!

Así nos enterarnos que Cardenio presumió de su mujer con el hijo del duque ‘alabando su hermosura, donaire y discreción de Luscinda, de tal manera que mis alabanzas movieron [a don Fernando] los deseos de querer ver doncella de tantas buenas partes adornada…

 Y cuando Cervantes cuenta las locuras de don Quijote en la Sierra Morena mimetizado con la penitencia de Amadís (de Gaula) con la furia demencial de Orlando, y no tan solo reza, suspira y hace versos, sino que escribe en las cortezas de los árboles…, no podemos menos que recordar a ese otro también llamado Orlando en la comedia de Shakespeare Cómo les guste, cuando se interna en el bosque de Arden en busca de Rosalinda y escribe poemas y recados colgados en las ramas o escritos también en las cortezas de los árboles.

Estos son algunos paralelismos que encontramos entre estos dos escritores del Siglo de Oro y que coincidentemente murieron el mismo día del mismo año en 1616.

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