sábado, 17 de noviembre de 2012

El mercader de Venecia, una crítica jurídica.

por Raúl Valencia Lecona
Estudiante del ITAM
Shakespeare: liderazgo y vida
Estudios Generales, segundo semestre, 2012.


Después de meditar el motivo de este ensayo me encuentro situado en un punto muerto, donde se me ha hecho muy difícil continuar. Tras leer varios ensayos con connotación  jurídica sobre la obra he encontrado algunas similitudes y muchas diferencias. He tratado de leer la obra como una evidencia del marco jurídico que existía en Venecia y que mantenía el orden en las estructuras mercantiles, tarea que se me ha dificultado bastante. Creo, entre más leo la obra, que no se pude ver como evidencia jurídica, el dramatismo de Shakespeare y su elegante prosa vuelven este texto en una obra de pasiones y no de razones.

Sin embargo, la obra está centrada en dos contratos mercantiles; el primero, el contrato que hace Antonio, un cristiano mercader con buena reputación en Venecia, con Shylock, un rico usurero judío, que ha sido vapuleado por los insultos de los mercaderes cristianos; el segundo, es un contrato sobre el matrimonio de una joven de Belmont,  llamada Porcia, que heredaba un gran fortuna, este contrato tiene mucho simbolismo, entre ellos se encuentran el azar y la muerte, pues el acreedor  a esta fortuna será aquel que abra el cobre indicado entre los tres que se le ofrecen.

Para analizar el primer contrato no hay que tener una basta cultura jurídica, el contrato en su naturaleza es de riesgo; primero, por que Antonio no tenía certeza de sus bienes ni propiedades y segundo, por que el contrato lo hace con una persona con la que tiene una enemistad y con la que no comparte ninguna de sus tradiciones. Yo supongo que Shakespeare con afán dramático propuso la libra de carne, pues no habría ningún notario capaz de aceptar tal cláusula como válida en algún contrato, pues la cláusula se encuentra en conflicto con las buenas prácticas y costumbres que suponemos deberían de existir en cualquier marco jurídico que presuma de buena reputación y otra razón válida es que los intereses de los judíos estaban basados en cálculos y reglas que mantenían un orden en el mercado de deuda, una afectación a estos equilibrio y el mercado sufriría un desbalance importante.

En el derecho moderno, en materia de contratos, existen leyes que nos protegen contra la implantación de intereses desproporcionados y del abuso de usureros que se quieran hacer de nuestra propiedad mediante prácticas fraudulentas. Este contrato en el derecho moderno no sólo es desproporcionado, es ,simplemente, inaceptable.  Por lo mismo, ningún notario de un sistema jurídico principalmente católico va a tener el criterio de aprobar una cláusula que ponga en peligro a uno de los suyos. Teniendo como entendido que los judíos sólo tenían la facultad de usura.

En el caso hipotético y con uso del drama que necesitaba Shakespeare para que esto fuera una obra y no un aburrido tratado de derecho de principios del siglo XVII, el contrato de Antonio y Shylock fue aprobado por un notario de dudosa procedencia. Como era de esperarse los barcos presuntamente naufragaron y los bienes de Antonio se encontraban perdidos, el plazo del préstamo vencido y el usurero, Shylock, tenía la capacidad de ejercer el contrato y el peso de toda la ley de Venecia sobre el mercader Antonio. 

Aquí la historia para mi parecer se vuelve muy confusa y creo que Shakespeare la vuelve aún más confusa con la idea de un usurero al que no le importa su dinero, sino vengarse del trato que los cristianos, en especial Antonio, le habían dado. Shakespeare construye un individuo fuera de sus cabales y alejado de su trabajo de usura, dado que ya no le importa recolectar el dinero.

Primero que nada esto me hablaba que Shakespeare suponía que los judíos no eran doctos en las leyes, dado que en Venecia existían leyes que protegían a los cristianos viejos, de buena reputación contra tratos vejatorios y contra su persona. Por ende los cristianos mercaderes tenían ciertas ventajas en el marco jurídico veneciano y los usureros judíos son mal vistos ante los ojos de la justicia católica.

 El hecho que un usurero renuncie a sus ganancias que como vemos en la lectura pudieron llegar a ser hasta tres veces el total de la deuda, y preferir enfrentarse a un estado de derecho que difícilmente podría darle la razón es un giro casi incomprensible, un giro que muta en la demencia y la locura, lo que a la vez nos dice que Shakespeare no está buscando compartir un concepto de justicia ni misericordia, sino que Shakespeare se atreve a hacer una obre acerca de pasiones y locura, de necedad y falta de conciencia.

En muchos textos sobre esta obra se habla que Shakespeare tiene la intención de hablar de misericordia y  de la justicia, pero esto me parece difícil. no se puede hablar de justicia cuando hay permisibilidad de las autoridad para que los ciudadanos que conviven en un estado de derecho tengan diferentes condiciones, derechos y obligaciones. La obra está revestida en un manto de intolerancia y parcialidad, así que no se puede hablar ni de justicia, ni de misericordia.

El juicio parece ser un ejemplo de la parcialidad que se vivía en Venecia, vemos como se le otorga el derecho a Shylock de obtener su libra de carne, pero la irrupción de un tercero, un juez defensor de Antonio, logra, mediante un tecnicismo jurídico, voltear el sentido del juicio y poner, ahora, en el estrado al judío Shylock. Veamos con más detenimiento este malabar jurídico que aplica el defensor. La triquiñuela legal estriba en que el acreedor podría hacerse del objeto pactado sin tomar ni una gota de sangre, ni derramarla. Esto es bastante discutible.

 Primero, sabemos que el contrato muy difícilmente podría llegar a ser concretado por que las leyes le otorgaban ventajas a Antonio sobre Shylock, mediante leyes y estructuras que competen al orden público y no al orden mercantil. Segundo, de ser firmado el contrato se presupone la existencia de que para extraer la libra de carne se necesita cortar en el cuerpo, lo que un abogado defensor de Shylock hubiera determinado inmediatamente, la sangre se convierte en parte del contrato y un efecto de fuerza mayor para la implementación del mismo. Tercero, Antonio al firmar el contrato estaría renunciando a su derecho de contrademandar, pues se entiende que está aceptando que el judío atente contra su vida, el contrato está basado exactamente en esta situación.

Por lo tanto lo que realmente refleja Shakespeare es que existe un efecto de injusticia contra el judío, desde el principio la ley veneciana no le favorecía y posteriormente lo acaban enjuiciando por algo de lo que no es culpable ante derecho. La falta de un abogado defensor en el lado de Shylock nos habla de un preferencia de la justicia hacía el lado católico, el juicio no es imparcial ni justo, es un ejemplo de la legalidad mal aplicada, donde las leyes se aplican por le simple realidad de existir y no por su capacidad para impartir justicia ni resarcir daños. Creo que lo que Shakespeare nos quiere hablar sobre la injusticia que sufren los judíos ante las legislaturas y el marco jurídico ingles, donde seguramente la ley se aplicaba de manera parcial e indiscriminada.


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Bibliografía
 El Mercader de Venecia, Reflexiones Jurídicas.  
 http://canal-literatura.com/blog/blog-literatura/opiniones/el-mercader-de-venecia-por-ruben-castillo/


viernes, 9 de noviembre de 2012

La importancia del comercio en El mercader de Venecia


por Sarah Lakhdar
Estudiante del ITAM
Shakespeare: liderazgo y vida
Estudios Generales, segundo semestre, 2012.

El palacio ducal en Venecia, donde se celebró el juicio al mercader y a Shylock

En el siglo de Shakespeare, la ciudad de Venecia era una ciudad libre con sus propios gobernadores (o duques), una ciudad próspera que construyó su riqueza gracias al comercio, especialmente el comercio marítimo. Toda historia sobre la Venecia del siglo XVII no se puede separar del estatuto comercial e intelectual de la hermosa ciudad italiana.

El Mercader de Venecia: una obra que valoriza la dimensión comercial
Venecia es una ciudad de tránsito para los barcos que vienen de todas las partes del mundo. Como fue mencionado, los barcos del mercader de Venecia están en varias partes en altamar, incluyendo uno cerca de México, tal cual.

La prosperidad y la sobrevivencia de la ciudad dependen del comercio: entonces, toda la vida de los habitantes gira alrededor del comercio y de los mercaderes. La ley también sirve a organizar el comercio y proteger los derechos de los mercaderes: Venecia es un estado de derecho.

La ciudad de Venecia se destaca de las otras ciudades principales de Italia por la libertad y la aplicación estricta de la ley. Los gobernadores saben que estos principios son la origen de la confianza de los comerciantes italianos y extranjeros y esto impulsa a los mercadores, a los usureros y otros protagonistas del comercio para ejercer sus oficios. Es claro que el interés de estos protagonistas es también el interés de la ciudad misma.

Para practicar el comercio y tener éxito en su oficio, la gestión de riesgo es una habilidad esencial. Lo que podemos observar en la obra de Shakespeare es que todos los personajes toman riesgos importantes y a veces mortales, sin evaluar los riesgos implícitos.

Shylock, antes de prestar el dinero que le pide Antonio, el mercader de Venecia, habla del riesgo relacionado con el comercio marítimo de Antonio pero, a pesar de que sea consciente de la locura de prestar a un hombre descapitalizado, Shylock decide prestarle 3,000 ducados (algo así como millón y medio de pesos actuales). Además, propone una clausula extraña sin verificar si va a poder aplicarla.

Antonio tiene todos sus barcos en altamar (en varias partes lejanas del mundo) y adquiere una deuda sin analizar las probables consecuencias. Su única motivación es el amor o la amistad que tiene para Bassanio; quiere ayudarle cueste lo que cueste. Y esta deuda puede costarle su propia vida: sabe perfectamente que Shylock lo odia y quiere su pérdida. A pesar de todos estos elementos Antonio firma el contrato con una cláusula mortal.

Bassanio también toma grandes riesgos dejando que Antonio firme ese contrato y a sí mismo, cuando decide de elegir el cofre de plomo (tú, pobre plomo que más bien amenazas que prometes) y cuando  regala el anillo que le había dado Porcia ignorando las consecuencias de su matrimonio.

Lo que nos aparece es que todos estos personajes toman decisiones basadas sobre sus sentimientos: amor, amistad, cólera, deseo de venganza y vanidad. No hay nada racional en sus actos. Y sabemos que la racionalidad es esencial para el suceso de cualquier comercio.

Más que las relaciones comerciales, las relaciones entre seres humanos
El comercio se base sobre los intercambios y las relaciones entre los protagonistas. El tema de la dependencia entre personajes de este bond que les une, se repite varias veces en la obra. Lo que cambia es el tipo de dependencia.

Antonio y Shylock dependen cada uno del otro después de firmar el contrato; pero Antonio depende de manera mórbida de la voluntad de Shylock: aplicar o no el contrato en caso de falta de pago. El sistema de préstamo, las letras de cambio, los contratos comerciales son la materialización de la dependencia que existe en las relaciones comerciales: la confianza es la base. Pero en el caso del mercader de Venecia, una de sus faltas fue tener confianza que Shylock nunca aplicaría la clausula en donde debería pagar con una libra de su carne fresca.

Relaciones de amistad  y de amor también se simbolizan por el compromiso peligroso que toma Antonio para su amigo y los anillos que los nuevos esposos reciben de regalo. Estos actos o objetos son metáforas del lazo que hay entre estos personajes. La manera de tratar o actuar al frente de estas metáforas se debe hacer con cuidado porque una relación de dependencia no se rompe tan fácilmente.  

La importancia de la dimensión comercial se destaca durante el juicio
La ciudad de Venecia es una ciudad justa, es un estado de derecho en donde se aplica la ley al pie de la letra, y se aplica porque de eso depende la prosperidad de la ciudad. Los principios de la ley no se cambian sino eso puede formar un precedente: respetar el contrato para proteger la ley y el orden en la ciudad es esencial.

De este principio, Antonio puede ser la victima de la aplicación estricta del contrato: a pesar de la condición inhumana del contrato, nadie puede influir la decisión de Shylock. El duque y la gente de Venecia, como Bassanio, nada pueden hacer: la ley es sobre todos y se aplica a todos.

La imposibilidad de parar la venganza contratado de Shylock es la prueba que Venecia favorezca sobre todo el orden y la buena aplicación de la ley para creer un contexto de negocios favorable: el contrato es más sagrado que la vida del mercader.

Durante toda la obra, los personajes actúan y toman decisiones irracionales pero cuando viene el tiempo del juicio la racionalidad y la aplicación estricta de la ley prevalen. El juicio es como una vuelta a la realidad.

NOTA: ensayo editado por MCA.

jueves, 8 de noviembre de 2012

La discriminación en El mercader de Venecia


por Arantxa Mier García
Estudiante del ITAM
Shakespeare: liderazgo y vida.
Estudios Generales, Segundo semestre, 2012.

El gueto de los judios en la Venecia del mercader.

Introducción
La comunidad judía ha enfrentado la discriminación a lo largo de su historia y en la época de Shakespeare fue una de las etapas más críticas. A través de El Mercader de Venecia podemos ver una sociedad veneciana en la que se muestran distintas características de la sociedad cristiana europea. Una de estas son los prejuicios que se tenían en contra de los judíos.

¿Cómo se refleja la discriminación hacia la población judía?
Para responder esta pregunta se mostrará, en primer lugar, el contexto histórico y sus efectos sobre esta obra. Es decir, se explicará la situación de los judíos en los siglos XVI y XVII tanto en Inglaterra y en Venecia y cómo este contexto se refleja en la caracterización de los judíos y su situación en la obra. En una segunda parte se analizarán los elementos en los cuales se percibe la discriminación hacia los judíos.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la palabra discriminar tiene dos significados: uno, es “seleccionar excluyendo”[1] y el segundo es “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc”[2]. El segundo significado es el que nos interesa ya que tratamos de mostrar el trato de inferioridad que se le daba a la comunidad judía durante la época de Shakespeare y su reflejo en su obra. Por otro lado, también es importante retomar el significado de la palabra antisemita. De acuerdo con la RAE, “antisemita” se refiere a esos que son “enemigos de la raza hebrea, de su cultura o de su influencia”.[3] Estos conceptos los podemos relacionar con los personajes cristianos como Antonio o Graciano dentro de la obra ya que, como veremos, tratan como inferiores a Shylock y los demás judíos.

Los judíos en la Europa del XVI y XVII
Para entender la situación de los judíos dentro del contexto de la obra es esencial conocer el ambiente en el cual estos vivían en Europa en la época de Shakespeare. La situación de la comunidad judía que habitaba en Inglaterra, Venecia y otros países europeos durante los siglos XVI y XVII era bastante difícil. En distintos lugares, estas poblaciones fueron expulsadas, como en Inglaterra.[4] Esto llevó a muchos a adoptar la religión cristiana, en numerosos casos fue solo de manera aparente ya que seguían la religión judía a escondidas. Estos eran llamados “marranos”. Este concepto es muy importante en el desenlace del juicio entre Antonio y Shylock y la decisión de Jessica de convertirse en cristiana. Por lo tanto, observamos que las poblaciones judías enfrentaban discriminación de manera importante por parte de la población cristiana durante esta época.

Todo este contexto se refleja en la personificación de los judíos en El Mercader de Venecia. Shylock es el personaje judío más importante en esta obra y vemos cómo los estereotipos sobre los judíos están presentes en este. Estos rasgos son sus prácticas usureras y su odio hacia los cristianos[5]. Dentro del contexto en el cual la sociedad isabelina vivía, estos elementos fueron incorporados como mecanismo de comedia. Aunque es importante recordar que los judíos habían sido expulsados de Inglaterra en este periodo.

¿Los judíos de Venecia son los villanos?
Otro elemento sobre la personificación de Shylock que muestra la perspectiva de la sociedad sobre los judíos es que su papel puede ser interpretado como el villano de la obra[6]. Al final, es quien termina perdiendo el juicio. Además, su falta de clemencia hacia Antonio y su terquedad por venganza hacen que se refuerce la idea de Shylock como el gran villano en esta obra. Esto refuerza esta visión del “extranjero”, en este caso el judío, como un ser despreciable que tenía la sociedad de aquella época. Esta imagen de Shylock como el “malo del cuento” queda clara con el final del juicio, como se mencionó, ya que él es el gran perdedor y sufre una humillante derrota ante los cristianos.

La discriminación hacia los judíos se ve reflejada en distintos puntos en El Mercader de Venecia. Uno, en el trato que le dan a Shylock los cristianos. Esto se observa particularmente con Antonio y Graciano. Estos personajes hacen referencia hacia los judíos como “perros” o, incluso, como el mismo “diablo”. Shylock es asociado con el diablo por distintos protagonistas en múltiples momentos de la obra. Por ejemplo, en el 3.1., Solanio dice refiriéndose a la llegada de Shylock: Voy a decir ‘amén’ a tiempo, no sea que se cruce en mi plegaria el diablo; que aquí llega con la apariencia de un judío[7]

Como ya se había señalado, además de las referencias hacia Shylock como diablo, encontramos momentos donde lo comparan con un perro. Esto también se da por parte de distintos personajes cristianos. En el juicio, Graciano responde ante la falta de clemencia de Shylock, llamándole: ¡Maldito seas, perro inexorable! [8]

El maltrato físico y la violencia
Además de todo esto, la discriminación hacia la población judía se lleva hasta el maltrato físico y la violencia. Esto queda claro en distintas representaciones de El Mercader de Venecia. Por ejemplo, en la representación de la compañía Habima National Theatre[9] en la cual se muestra un trato cruel hacia Shylock por parte de los cristianos quitándole su atuendo tradicional y golpeándolo.

También se puede ver esto a través de las descripciones que hace Shylock sobre los insultos que recibe por parte de los cristianos, en especial, de Antonio. Desde las primeras intervenciones de Shylock en la obra describe el tipo de insultos recibidos por los cristianos. Sin embargo, el pasaje más claro lo encontramos en su discurso más famoso en el que describe la realidad de los judíos y expresa su impotencia y coraje ante la discriminación que sufren: ¿No tiene ojos el judío? ¿No tiene el judío manos, órganos, miembros, sentidos, emociones, pasiones? [10]

Incluso, en el juicio que se realiza hay elementos de discriminación hacia Shylock y los judíos. En primer lugar, estos son considerados como extranjeros y, por lo tanto, la ley no los clasifica como iguales que los venecianos cristianos. También, la presencia de “público”, en su mayoría cristiano, en el juicio puede ser vista como una desventaja en contra de los judíos. Esta escena queda clara en la representación cinematográfica de Michael Radford donde los cristianos ejercen presión sobre el juez y sobre Shylock.

Conclusión
El Mercader de Venecia es una obra en la cual descubrimos muchos elementos de discriminación hacia los personajes judíos, en particular, hacia Shylock. En primer lugar, la misma representación de los personajes judíos contiene estereotipos típicos de la época en la que esta obra fue creada. De esta manera, se muestra cómo la sociedad veía a esta población, aunque no es necesariamente la perspectiva del autor. Por otra parte, la historia que se cuenta también proporciona elementos, a través de sus personajes, que ilustran la situación de discriminación que enfrentaban los judíos de la época. Hay insultos, violencia y desigualdad, elementos que concuerdan con la realidad que William Shakespeare observaba a principios del siglo XVII.



NOTA: ensayo editado por MCA
[1] Diccionario de la Lengua Española, en: http://lema.rae.es/drae/
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.
[4] Martin Casillas, Apuntes sobre El Mercader de Venecia, El Globo Rojo, 2005.
[5] Ibíd.
[6] Ibíd.
[7] William Shakespeare, El Mercader de Venecia, Acto III, escena 1.
[8] Ibíd. Acto IV, escena 1.
[9] Representación de El Mercader de Venecia en el World Shakespeare Festival de 2012 por la compañía hebrea de teatro Habima National Theatre bajo la dirección de Ilan Ronen.
[10] William Shakespeare, El Mercader de Venecia, Acto III, escena 1.