lunes, 5 de noviembre de 2012

El gran amor de la rica heredera de Belmont


por Arianna Lorena Herrejón Márquez
Estudiante del ITAM, Relaciones Internacionales
Shakespeare: liderazgo y vida
Estudios Generales, segundo semestre del 2012.
Porcia (Lynn Collins) en El mercader de Venecia de M. Radford (2004)  
La comedia del Mercader de Venecia tiene personajes pictóricos y emblemáticos, que van creciendo a medida en que se desarrolla la obra. Uno de ellos, es el personaje de Porcia, heroína de esta historia.  Quien desde el inicio de la obra está sujeta a la voluntad de su padre y al azar, pues debe esperar que el hombre que la pretenda escoja uno de tres cofrecillos que contiene su retrato para poder disfrutar de la herencia (tanto ella como el pretendiente) que le legó su padre. No obstante, su personaje crece pues las cualidades y virtudes que posee la convierten en una líder nata que sólo hacía falta que encontrara un incentivo para hacer explotar todo lo que lleva dentro y la motivación la encuentra en el amor que siente por el veneciano Bassanio.

La muerte del padre de Porcia la conduce a tener un aire melancólico pues se debate entre mantener la decisión o romperla y siente que está cargando un gran peso con el último deseo de su padre:

[…] ¡Ay la palabra “elegir! No puedo ni elegir al que querría ni rechazar al que me disguste; el último deseo de un padre muerto ha puesto freno a los deseos de una hija viva ¿No es duro, Nerissa, que no pueda yo elegir a uno ni rechazar a ninguno? [1]

Recordando además que los pretendientes no son del agrado de Porcia, pero no puede hacer nada al respecto. Y es que las características de estos caballeros chocan con la personalidad de esta mujer joven, culta virtuosa, inteligente, divertida, carismática, leal. Por ejemplo del caballero francés Monsieur Le Bon Porcia se expresa así:

[…] Ya sé que es pecado la burla ¡pero éste! Su caballo es mejor que el del Napolitano y mejora la mala costumbre de fruncir el ceño del Conde Palatino. Cree ser todo el mundo y no es nadie. Canta un tordo, y enseguida se lanza a hacer cabriolas. Es capaz de batirse con su sombra. Si me casara con él me casaría con veinte maridos. Y si me despreciase, sabría perdonarle, porque aunque me ame con locura nunca podré corresponderle. [2]

Sin embargo, al continuar leyendo las escenas, Porcia realmente es el eje conductor de la historia, pues muestra su capacidad de liderazgo en los puntos álgidos de la obra --en el tercer, cuarto y quinto acto-- y sabe cómo reaccionar y mantener la serenidad y prudencia ante las circunstancias que se le presentan. 

Siendo la heroína de esta historia, se puede ver que su actuar y su liderazgo, emana del profundo amor que le tiene a su amado Bassanio. Realmente, este último personaje es la motivación de Porcia para que haya desarrollado un plan y llevarlo a cabo para salvar al mejor amigo de su esposo de un final trágico.

La pareja de Bassanio y Porcia se intuye que se habían conocido anteriormente cuando el padre de Porcia seguía vivo, y en ambos tuvo un gran efecto este encuentro, sobre todo para Porcia que le recuerda muy bien, y se emociona cuando Nerissa se lo menciona. En cambio, Bassanio se expresa de ella como una rica heredera muy hermosa, y más hermoso aún, de muy raras virtudes. A veces de sus ojos bellos mensajes mudos recibí.

Por ello, era notable que la presencia de esta caballero en Belmont para probar suerte con los cofrecillos alborotara y emocionara a Porcia ya que incluso estuvo tentada en decirle cuál era el cofre correcto dónde estaría su retrato. Pues no quería perderlo, estaba tan nerviosa, dudosa y miedosa que prefería demorar a Bassanio en su elección para pasar más tiempo con él, antes que la fortuna jugara en contra de ellos.

[…] Podría enseñaros a hacer bien la elección y sería perjura. […] Ojos diabólicos, que me han mirado y partido en dos, Vuestra es una mitad, mi otra mitad es vuestra, mía, quiero decir, pero si mía, vuestra, así que todo es vuestro. […] Hablo en exceso, y es por juntar el tiempo, añadirlo, hacerlo más largo, con tal de suspender vuestra elección. [3]

El profundo enamoramiento de Porcia se refleja en la siguiente declaración que le hace a Bassanio, que es el clímax del amor que le profesa y en el cual le entrega un anillo como símbolo de su amor, después de que Bassanio había tomado la decisión correcta sobre los cofrecillos. Tal declaración refleja que Porcia podría hacer cualquier cosa por su amado:

Señor Bassanio, ya me ves dónde estoy tal como soy. Aunque sólo por mi no tendría deseos ambiciosos, queriendo para mí algo mejor, por vos querría triplicarme veinte veces, ser mil veces más bella, diez mil veces más rica y para estar más alta en vuestra estima querría excederme en gracias y virtudes, en bienes y amistades. Mas todo lo que sumo es la suma de algo que, dicho en grueso es, una muchacha inculta, inepta, inexperta, aunque feliz de no ser tan anciana que no pueda aprender.

[…] Mi persona y lo mio desde ahora os traspaso. Hace un momento era señor de esta casa y reina sobre mi misma; desde este momento, la casa, los sirvientes, y mi persona son vuestros, mi señor. Los doy con este anillo, que si dais, perdéis o de él os separáis, presagiará el fin de vuestro amor y me dará derecho a clamar contra vos. [4]

El mismo día de la celebración de esta pareja, Bassanio le notifican que su mejor amigo, Antonio, ha sido llevado a juicio por no poder pagar la deuda que tenía con Shylock, y que su vida estaba en peligro. Son malas noticias para Bassanio ya que es culpa suya y ese remordimiento provoca en Porcia aflicción por su amado pero al mismo tiempo está pensando cómo podría ayudarlo. Ella le pide a su esposo que regrese a Venecia a ayudar a Antonio mientras ella lo espera mostrando a Bassanio que le es leal y fiel.

Lo que no se espera Bassanio, es que su esposa se disfrace de doctor en leyes y vaya a resolver el juicio de su amigo. Aquí es dónde nuevamente aparece Porcia como líder, pues guía el juicio de tal forma que quiere hacerle ver a Shylock que debe ser misericordioso y que cambie de parecer antes de proseguir con su tan anhelada demanda, una libra de carne de Antonio.

La clemencia no es cualidad forzosa. Cae como la lluvia des el cielo a lo que está debajo. Su bendición es doble: bendice al que la da y al que la obtiene. Más poderosa es en los más poderosos. […] La clemencia es atributo del Dios mismo, y el poder terrenal más se acerca al de Dios si la clemencia suaviza la justicia. […] Rogamos la clemencia y esa misma plegaria nos enseña a emprender acciones de clemencia. He dicho todo esto para mitigar u justiciera demanda, pero si la mantienes, la curia de Venecia tendrá que sentenciar contra el mercader[5]

Pese a la necedad de Shylock, Porcia en todo momento se muestra prudente, serena y sobre todo congruente con sus ideales, ella es cristiana y sabe que la clemencia debe mostrarse en todo momento pues sabe como terminará el juicio, ya que en las leyes venecianas no se puede atentar contra la vida de un cristiano a manos de un extranjero (los judíos eran considerados extranjeros). Ella se lo hacer ver a Shylock ameritando así que sea castigado despojándolo de sus bienes y de su religión. Gracias a la inteligencia, educación y habilidad de Porcia, Antonio pudo seguir con vida, Jessica, hija de Shylock aseguró un futuro para su matrimonio y Bassanio está muy contento.

Siendo que el liderazgo de Porcia es fruto del amor que le tiene a su esposo Bassanio, no es de extrañar que quisiera ponerlo a prueba. En señal de agradecimiento por haberle salvado la vida a Antonio, Bassanio le pide al doctor en leyes, Porcia aún disfrazada, que le pidiera cualquier cosa. Aprovechando la ocasión, Porcia le pide el anillo que le hizo jurar a Bassanio que no podría perderlo. Aunque en un inició dudó en dárselo, terminó accediendo, demostrando con ello que Antonio es una persona muy importante para éste y quizás que seguía en deuda con su mejor amigo por haberse prestado a firmar un contrato en el cual estaba de por medio su vida.

Finalmente, en el Quinto Acto, Bassanio, Antonio y su séquito vuelven a Belmont al igual que Porcia. Aunque Porcia está visiblemente molesta por la falta de su marido, pues el anillo representaba el compromiso que tenía con ella, la lealtad. Bassanio le contó lo sucedido, Porcia le hizo volver a jurar el compromiso que tienen y reconciliándose con él, ya que ésa era una de las virtudes que posee este gran personaje femenino.

Con lo anterior, se entiende que lo que movía a Porcia era su amor hacia Bassanio, y que sin él, ella no podía complementarse, su personaje fue creciendo desde el inicio hasta convertirse en la gran heroína y líder de esta historia, con sus virtudes y cualidades pudo manejar perfectamente las adversidades a las que se enfrentarían los personajes y guiarlos hacia el mejor camino. Como lectora me dejó con un gran sabor de boca y queriendo saber más sobre ella.



[1] William Shakespeare, El mercader de Venecia, Acto I, Escena II, Traducción de Vicente Molina Foix, Centro Dramático Nacional, Madrid, 1992, pág. 111.
[2] Ibid,  pág. 115.
[3] Shakespeare, op. cit, Acto 3, Escena 2, pág. 211.
[4] Ibid, pág. 223.
[5] William Shakespeare, El mercader de Venecia, Acto IV, Escena I, Traducción de Vicente Molina Foix, Centro Dramático Nacional, Madrid, 1992, pág. 273.

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