miércoles, 3 de octubre de 2012

Sólo por una cáscara de huevo...

Arianna Lorena Herrejón Márquez.
Estudiante del ITAM.
Shakespeare: liderazgo y corrupción.
Estudios generales, segundo semestre, 2012.

El siguiente ensayo estará basado en la obra Hamlet específicamente en el cuarto acto, cuarta escena cuando Hamlet reflexiona sobre el destino de los soldados tanto noruegos como polacos (mercenarios) que al incurrir en una guerra, terminarán con sus vidas innecesariamente. Tal y cómo sucede actualmente y desde tiempos muy remotos, se siguen desarrollando conflictos armados internacionales como no internacionales que incurren en grandes costos –políticos, sociales y económicos- y suceden por los intereses particulares de unos cuántos líderes y/o por cuestiones de nacionalismo, religión, etnicidad, etc. Pero realmente son conflictos que pueden evitarse y así no permitir la muerte de soldados y víctimas como niños y mujeres inocentes, no hay necesidad de su estallido, no obstante suceden.


Dos mil almas y veinte mil ducados no deciden el pleito de esta bagatela. Ésta es la pústula de todo exceso de riqueza y de paz, que revienta por dentro pero no muestra afuera por qué el hombre se muere[1]

¿Por qué hay guerras? ¿Por qué el hombre provoca guerras innecesarias? Eso ha sido un tema que muchos académicos han desarrollado y sin embargo, no hay una respuesta clara. Lo que si se puede saber con certeza, son los efectos que producen los conflictos armados. Desde la antigüedad, los gobernantes eran quienes por obtener mayores territorios, prestigio y grandeza se lanzaban a conquistar otros reinos; en la Edad Media, lo que predominaba eran las guerras religiosas, -las Cruzadas o la Guerra de los Treinta Años; en el siglo XIX, las guerras Napoleónicas finalizaron con el Congreso de Viena cuyos resultados fueron no permitir que un hegemón quisiera imponerse sobre otros Estados y trazar el nuevo mapa Europeo desde perspectiva del equilibrio de poder. Desafortunadamente, la Primera y Segunda Guerra Mundial dejaron claro la capacidad destructiva que tiene el hombre, el número de víctimas alcanzó dimensiones que no se habían visto anteriormente y ¿cuál fue el verdadero fin de éstas? ¿Usar el nuevo armamento militar que poseían las potencias para determinar quién era el más poderoso? ¿Impedir un nuevo sistema político? De las palabras de Hamlet se puede ilustrar lo anterior, sobre todo porque la mayoría de los combatientes muere sin saber a ciencia cierta a qué se enfrentan.

Presencio la muerte de estos veinte mil hombres que en aras de una fantasía y de un engaño de la gloria van a la tumba como ir a la cama, luchan por un pedazo de terreno donde no pueden tantos hombres dirimir su contienda, ¿qué no es bastante sepultura y continente para ocultar los muertos? [2]

A pesar del número de muertes que ha habido, se siguen desarrollando nuevos conflictos armados en el mundo, que no bastó con las previas guerras, ahora éstas han evolucionado de tal forma que son más mortíferas. Se dirigen ataques especialmente contra la población civil, atacando a los sectores más vulnerables de la población, niños y mujeres. Se calcula que en todo el mundo hay 300 mil niños y niñas participan en conflictos armados. En lo últimos años se estima que han muerto dos millones de niños y niñas como consecuencia directa de los conflictos armados. [3] Precisamente para limitar los efectos de la guerra y proteger a las personas que no participan o que ya no participan en los combates y limitar los métodos de hacer la guerra, se creó el Derecho Internacional Humanitario.

Y se puede hacer la pregunta de Hamlet... ¿Qué es pues el hombre si su bien más importante y el negocio más grande de su tiempo es dormir y comer? Sin duda quien nos hizo con tanta discreción, mirando al antes y al después, no nos dotó de esa capacidad  ni nos dio esa razón de apariencia divina para que la dejemos sin uso enmohecerse[4] En verdad, el hombre tiene una mayor capacidad para crear y dotar de nuevas cosas al mundo que se pueden ver reflejadas en el ámbito artístico como en la poesía, en la arquitectura en el teatro y en el cine por decir algunos o bien en el ámbito científico y tecnológico como hemos visto ahora con las innovaciones en las telecomunicaciones, los avances en la medicina. El hombre puede abandonar el camino de la conducción a la guerra y desarrollarse mejor como persona con su capacidad creadora, mejorando las condiciones para una mejor convivencia social.

Situando el único conflicto armado no internacional en América Latina, se encuentra Colombia, que lleva en ello casi 50 años. Hecho que no le ha permitido tener una estabilidad y crecimiento económico sostenido. El conflicto se debe al enfrentamiento de grupos paramilitares, grupos ilegales y la existencia de poderosos cárteles de narcotraficantes, por el control de varios territorios del país. Un 60% de la producción mundial de cocaína tiene su origen en dicho país. [5] Si se examina a fondo este conflicto armado, no se encuentra una verdadera razón que justifique esta guerra, ni el número de víctimas colombianas, que constantemente sufren de violaciones a sus derechos humanos. Lo único que quieren estos grupos irregulares, es el control de territorio y tener controlada a la población por medio del terror y violencia. Lo anterior, Hamlet lo ilustra al decir que sólo se enfrentan con todo lo que implica además de quizás terminar con su vida, vivir los horrores de la guerra sólo por una cáscara de huevo tras recibir órdenes de su líder, comandante o jefe armado.

... Es este ejército tan masivo y costoso mandado por un príncipe tan tierno y delicado, cuyo espíritu de ambición divina henchido, saca la lengua al invisible azar, y expone aquello que es mortal e incierto a todo lo que la fortuna, la muerte y el peligro osan, sólo por una cáscara de huevo. [6]

Para finalizar, quiero exponer estas últimas palabras de Hamlet que para mi dejan claro que para que se forme una guerra, quien la conduce sólo tiene en una parte de su pensamiento prudencia, puesto que sabe en los costoso que es un conflicto armado y que sabe además, que lo que está haciendo no es lo correcto. Sin embargo, el resto de su pensamiento, lo conlleva a satisfacer sus propios intereses, puesto que quizás es más conveniente realizar esta acción bélica, aprovechándose que su rival es inferior a él, o que sus objetivos son meras piezas de ajedrez que puede disponer de ellas en el momento que así lo decida, acciones que cuestan la vida de miles de inocentes que lo convierten en un cobarde. Tristemente son los conflictos bélicos que vemos hoy en día, de los cuáles el hombre no comprende y dimensiona las acciones anteriores y sigue cometiendo los mismos errores que podrían evitarse.

Ya sea por olvido bestial, o por algún cobarde escrúpulo de meditar con demasiada precisión sobre el asunto, pensamiento que, de partirlo en cuatro, mostraría solo una parte de prudencia por tres de cobardía[7]



[1] William Shakespeare, Hamlet, México, Ediciones Sin Nombre, 2009, pp. 231-232.
[2] Shakespeare, op. cit, p. 235.
[3] UNICEF, Niños y niñas en situaciones de emergencia y de conflicto armado, disponible en: http://www.unicef.org/spanish/protection/index_armedconflict.html (consulta: 20 de septiembre de 2012).
[4] Ibid, p.233.
[5] Ban Ki Moon, Informe del Secretario General sobre la situación de los niños y el conflicto armado en Colombia, disponible en: http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N09/488/76/PDF/N0948876.pdf?OpenElement, (consulta: 12 de septiembre de 2012).
[6] Ibid, p.235.
[7] Ibid.

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