domingo, 7 de octubre de 2012

El vacío que provocó un suicidio, el suicidio que se convirtió en poesía.


por Marina Carreón Morales
Estudiante del ITAM
Shakespeare: liderazgo y corrupción
Estudios Generales, segundo semestre del 2012.


 La muerte, una desilusión, la culpa, ese mundo retorcido donde nada tiene sentido. Ofelia, una adolescente que sólo cometió un error, el error de enamorarse de Hamlet. Las circunstancias no eran las indicadas para que su amor se tornara en algo formal, tal vez si el rey Hamlet no hubiera muerto los dos amantes habrían realizado su amor ¿quién sabe, realmente, lo que el destino nos tiene preparado?

Una voz, una melodía, una canción que anuncia la muerte, esos pares de ojos que te juzgan siempre ¿qué habría pensado Ofelia antes de caer en la locura? Ese estado que la llevo a la muerte. Aún no se sabe si fue una muerte accidental o un suicidio, ambas son aterradoras si se piensa en la vida que tenía la joven por delante. Los sentimientos que provoca un suicidio de alguien cercano son indescriptibles, la sorpresa, el enojo, la confusión y sobre todo el dolor. Pobre Laertes, hermano entrañable de Ofelia, el haber perdido a su padre y después de unos días a su hermana le ha provocado un gran vacío.

Sin embargo, este sentimiento de vacío acentuó más su deseo de venganza. Una venganza que lo llevó a la muerte, un mundo lleno de vicios que provocaron la muerte de todos. La envidia y el deseo de poder, que nos invita a corrompernos, les dieron a estos personajes un final trágico. El silencio es lo único que queda después de la muerte, no más discusiones, no más demostraciones de afecto. Todo se vuelve mudo.

El deceso de Ofelia dejó un vació en todos los que la conocían, Hamlet sufrió mucho al verla recostada en el féretro, un sentimiento de culpa que seguramente lo invadía, pero sobre todo un sentimiento de pérdida del ser amado. Para aclarar si fue un accidente o un acto deliberado por quitarse la vida, tendré que citar las palabras de la reina:

Sus vestidos se abrieron, y a modo de sirena,
la mantuvieron por un tiempo a flote,
durante el cual ella cantaba
trozos de antiguas melodías. (1)

Quizá no era su intención ahogarse, pero el acto de no luchar por salvar tu propia vida es un tipo poco común de suicidio. Qué motivos tendría Ofelia para dejarse cautivar por la corriente armoniosa del río, lo podríamos imaginar: la culpa de haberle tendido una trampa a Hamlet, ideada por su padre; la culpa de haberle creído a Hamlet un amor, ficticio ante sus ojos; la muerte de su padre provocada por su más grande amor. La composición de éstas, no cabe duda, la llevó a la locura.

Vivir en un mundo esquizofrénico donde no sabes si tu mente debe de estar conectado a tu corazón y éstos dos a tu boca y a tus actos. El suicidio puede inmortalizar un sentimiento, no sabemos qué pasa después de morir, preferimos creer que pasando ese umbral entre la vida y la muerte ya no habrá nada. Ofelia decidió trascender su amor por Hamlet, es la forma más tierna de ver su suicidio. Sin embargo, éste acto no es bien visto ni será bien visto nunca, no importa los motivos que te acerquen a este lamentable hecho.

Esa libertad que emana de los cantos de Ofelia nos podría recordar lo que ella seguramente sintió antes de su  muerte, opresión por esa sociedad que no les daba crédito a las mujeres, que las trataba como objetos, como piezas clave de una estrategia política o monetaria. Eran monedas universales de intercambio, ninguna tenía libertad de decidir qué hacer con su vida. Eso nos lo deja claro Polonio después de regañarla por aceptar las proposiciones del príncipe Hamlet:

Ofelia.
Recientemente, mi señor,
me ha hecho muchas proposiciones
de su afecto hacia mí.
Polonio.
Afecto, puah. Hablas igual que una mocosa
nada afinada para circunstancias
de un peligro tan grande.
¿Crees en sus proposiciones, como las llamas tú?
Ofelia.
No sé, señor, lo que debo pensar.
 Polonio.
Yo por ventura te lo enseñaré.
Comprende que has sido una niña
para haber recibido sus proposiciones
como oro de ley, siendo falsa moneda.
Proponte tú a más alto precio;
o para que la pobre frasecita no reviente de tanto ir y venir,
a mi me propondrás de estúpido. (2)

Estas palabras no necesitan de mucha explicación, el padre le ordena que oferte a un mayor precio su virginal presencia. Cualquiera que lo pensara en esta época se asustaría de ver a un padre tan frívolo como éste. Ofelia no contaba con una figura materna que la aconsejara, no sabía si lo que sentía era normal o correcto. Ofelia se vio orillada a la soledad: su padre muerto, su amado loco y su hermano en tierras lejanas. El vacío que ella sentía, por los tres amores de su vida, la obligó a no luchar por salvarse, a no luchar por salvar a las dos personas que aún le quedaban.

Finalmente, el acto suicida  puede expresar algunas necesidades: primero, se quiere recriminar a alguien, Ofelia podría haber estado, inconscientemente, recriminándose a sí misma por la muerte de su padre; segundo, se solicita perdón por el daño causado y la única solución para enmendar este error es quitarse la vida, Ofelia pudo sentir culpa por el destierro de Hamlet y por la muerte de su padre, cómo iba a explicárselo a su hermano; se expresa el deseo por reencontrarse con alguien querido, Ofelia, tal vez, amaba mucho a su padre ya que era la única figura paternal con la que contaba. (3)

La muerte siempre será algo inexplicable, no importa si es accidental, natural o planeada.
_________________________________

1.- Hamlet, Shakespeare. UAM. Ediciones Sin nombre. Pág. 269
2.- Ibidem, Pág. 63.
3.- Comportamiento suicida, Fernando Quintanar. Editorial PAX México., pág. 53

1 comentario:

  1. Fabuloso... pone a uno en reflexión sobre la importancia de ser consciente antes de actuar para no tener que vivir en la angustia por las frustrantes consecuencias de lo hecho

    ResponderEliminar