martes, 2 de octubre de 2012

Amistad y corrupción

por María Islas García.
Estudiante del ITAM.
Shakespeare: liderazgo y corrupción.
Estudios Generales, segundo semestre, 2012


Hamlet y la calavera de Yorick, el bufón.
A lo largo de la obra se puede observar la presencia de tres personajes que acompañaran  a Hamlet en su debate entre ser o no ser.  Estos tres personajes si bien no aparecen durante todos los actos de la obra, si juegan un papel importante junto a Hamlet. Mientras  Horacio se muestra leal y de sentimientos verdaderos hacia el príncipe de Dinamarca,  Rosencrantz y Guildenstern juegan un doble papel que al final decidirá su destino.

En este ensayo se pretende mostrar como la amistad y la compañía de un ser leal es importante para llevar a termino cualquier plan que se tenga; además es importante notar que la corrupción existe también en la amistad y que un líder, para emprender un camino difícil, debe contar con aliados fieles y  sopesar cuando es importante mantener al enemigo cerca y en que momento deshacerse de ellos.

En el primer acto, aparece Horacio quien es llamado por los guardias del castillo de Elsinor para que hable con el espectro del rey Hamlet. Como un servicio hacia su buen amigo Hamlet, Horacio acude con los guardias y se da cuenta que es el príncipe quien debe hablar con el espectro para saber que es lo que necesita. Horacio se encontraba en Dinamarca por que había asistido al funeral del Rey. Cuando Hamlet  se encuentra con el fantasma de su padre, Horacio esta presente, mostrando de esta forma que los secretos no existen entre ellos.

En el segundo acto, aparecen Rosencrantz y Guildenstern, quienes han sido llamados por los reyes para que acompañen e investiguen que es lo que le sucede a Hamlet pues consideran que quizás con sus amigos revele la verdadera razón de su locura y los planes que pueda tener. Aquí se presenta la principal diferencia entre la amistad de unos y otros. Horacio se había trasladado hasta Dinamarca para presentar sus respetos ante la muerte del padre de sus amigo; los otros no acudieron al funeral y esperaron hasta ser requeridos por los reyes para ir a visitar a su amigo de quien se sabia estaba al borde de la locura.

Es importante notar que Hamlet nunca tuvo dudas de Horacio; era a él a quien acudía cuando necesitaba ayuda, o cuando su corazón estaba a punto de estallar. Sólo se atrevía a confesarse con él por ser una persona equilibrada y que siempre se había mostrado como un fiel compañero. Hamlet  lo menciona en el tercer acto escena dos: Horacio, eres un hombre tan cabal como pudo jamás hallar mi trato[1] Para el príncipe de Dinamarca, su buen amigo Horacio ha sabido ser un hombre lleno de gratitud que ha estado presente en todo momento que él ha requerido de su presencia sin ni siquiera tener que mencionarlo. En cambio, cuando Guildenstern y Rosencrantz llegaron y Hamlet les solicitó que fueran sinceros acerca de la razón por la que habían llegado a Elsinor, Rosencrantz respondio: Visitaros, Señor, no hay otro motivo[2] Sin embargo, tras una estratégica selección de palabras por parte de Hamlet, éste logró que Guildenstern dijera que habían sido mandados llamar por los reyes.

Es claro que Hamlet sabia muy bien quienes eran sus aliados y quienes, llegado el momento, lo traicionarían, ya que la lealtad es algo que se construye día a día y que fácilmente se puede perder. El hecho de no haber sido sinceros desde la primer pregunta de Hamlet acerca de su aparición hizo que este desconfiara de ellos y, sumado a esto, el haber sido traídos por los reyes hizo que nunca volviera a confiar en ellos y que en adelante se cuidara de parecer loco en presencia de ellos, caso contrario con Horacio. En el cuarto acto, segunda escena, cuando Hamlet mata a Polonio y que estos dos son mandados a averiguar dónde el joven ha dejado el cuerpo Hamlet les reprocha su deslealtad al decirles que son como esponjas que el rey prontamente exprimirá: que chupa la autoridad del Rey, sus recompensas, sus atribuciones. Pero esos subalternos dan al rey el mejor servicio al final. Los guarda, como un mono, en el rincón de su quijada: lo primero que mastica y lo último que traga; cuando necesita lo que habéis recogido, sólo tiene que exprimiros, y vosotros, esponjas, quedáis otra vez secos[3] Guildenstern y Rosencrantz no entienden lo que Hamlet trata de decirles, pero este sabe bien que una vez el rey Claudio obtenga la información que necesita los desechara y no se acordara siquiera de sus nombres.

La diferencia entre ambas amistades es muy clara. Horacio siempre ha sido leal y a prestado sus servicios sin ser requeridos y de forma honesta. Siempre ha estado al lado de su amigo a quien el ha servido de apoyo incondicional en el transcurso de toda la obra y que haciendo una recapitulación, sólo aparece en los actos más importantes que vive Hamlet: en el momento en que se aparece el espectro, cuando se monta la obra en el palacio en la cual el joven príncipe quiere desenmascarar al nuevo rey, es Horacio quien anuncia a la Reina que  Ofelia se ha vuelto loca, es a este joven compañero a quien Hamlet escribe cuando va de regreso de Inglaterra, es este fiel amigo quien acompaña al príncipe al funeral de su amada Ofelia, esta con él en el momento que Osric anuncia el duelo que se llevara a cabo con Laertes y sobre todo es Horacio quien al ver a su amigo Hamlet morir decide que tiene mas sangre de romano que de danés [4] y decide que quitarse la vida con el veneno sobrante es la única solución para seguir acompañando a su tan querido amigo. En cambio, Guildenstern y Rosencrantz aparecen un par de escenas y siempre en los momentos en que la actitud de Hamlet es cuestionable, como en el asesinato de Polonio. Además, el final de los tres parece ser significativo: mientras que éstos dos llegan a Inglaterra con su sentencia de muerte en la mano, después que Hamlet descubriera que ellos eran los portadores de una carta que transmitía instrucciones precisas para que lo mataran, Horacio estaba dispuesto a quitarse la vida por su amigo.

El desenlace de la historia de cada uno es importante, pues es del dominio común que “al sembrar vientos se cosecharán tempestades”. Horacio siempre fue un hombre recto que se guio por su honestidad y amor hacia Hamlet. Es un personaje capaz de separar las emociones y de no dejarse influenciar por aquellos que pueden dañar su lealtad. En cambio, Rosencrantz y Guildenstern se dejaron llevar por los favores que podrían tener por parte de los reyes si realizaban las labores que estos les encomendaron. No fueron sinceros con su amigo desde un principio y se prestaron al juego de la corrupción que, al final termino, se los llevó a la tumba.

La relación que se da entre estos personajes esta llena de matices. Los tres amigos de Hamlet lo ven como un líder y siempre han estado dispuestos a servir a aquel que por naturaleza posee un rango superior. Sin embargo, dos se dejaron seducir por la corrupción y decidieron ser participes de un juego que les deparo un final funesto. En cambio, Horacio quien siempre fue fiel a sus convicciones tuvo un final honorable, y se convirtió en el vocero de su mejor amigo.



[1] William Shakespeare, Hamlet. UAM, México 2011, pp. 165.
[2] Ibid, pp. 123.
[3] Ibid, pp. 223.
[4] Ibid, pp. 319.

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