martes, 6 de marzo de 2012

El discurso de Volumnia

Por Sergio Galindo Villalba
Estudiante de Ingeniería Industrial del ITAM
Alumno del materia optativa: Shakespeare: liderazgo y el dilema político
Primer semestre del 2012.


Cayo Marcio (Ralph Finnes) es recibido por su madre Volumnia (Vanessa Redgrave).
En la tragedia de Coriolano, un gran general romano noble, valiente y orgulloso, encontramos un personaje cuya trascendencia en el desarrollo de la obra y en la vida del personaje principal, Cayo Marcio Coriolano, es crucial a cada momento, su madre Volumnia. Esta grandiosa mujer influye en Coriolano durante toda su vida tanto en su forma de ser como en las decisiones que este, su hijo único, ha de tomar. Volumnia nos es presentada como una mujer fuerte y dominante que suele ser lo suficientemente hábil como para lograr sus ambiciones. Es un personaje que tiene muy claro su papel en esta historia, guiar a su hijo en el camino de la grandeza y del poder en la Roma antigua sin importar lo que esto pueda implicar tanto para el como para Roma. Con una ambición desmesurada, Volumnia logra posicionar a su hijo como cónsul romano, pero luego de ser traicionado y desterrado por el pueblo, se ve obligada a rogarle a su hijo perdón, con la humildad y temor de una madre que sabe que le está pidiendo a su hijo que cambie su vida por la de Roma.

Desde pequeño, Coriolano fue criado en los caminos del honor y de la guerra. Volumnia creó un soldado valiente y temerario, que inspiraba temor a cualquier enemigo al que se enfrentara y que era capaz de infundir valor en sus compatriotas de formas muy extrañas. La guerra era para Cayo Marcio el aspecto más importante de su vida. Eliminar a los enemigos de Roma, en defensa o conquista de su madre patria era la verdadera razón de vivir de este gran personaje. En el campo de batalla estaba dispuesto a todo por conseguir la victoria, cosa que a veces podía ser interpretada como arrogancia y exceso de confianza. Fuera del campo de batalla, Coriolano era lo que representaba en él, pero sin el mismo cuidado que daba cuando tenía su espada fuera de su funda y no en ella. Es en estos momentos cuando encontramos la influencia de Volumnia como determinante, ya que dada su falta de interés por los asuntos públicos y políticos era esta la oportunidad de adquirir su tan deseado poder y posición por medio de su hijo, presumiendo sus heridas y sus heroicas historias de guerra para ganar la aceptación del pueblo.

En Cayo Marcio podemos encontrar una serie de atributos diversos que lo definen como un ser humano sumamente singular. Por un lado, el genio militar que entró solo a la ciudad de Corioles, y luego, acompañado por un selecto grupo de soldados logró el triunfo. Orgulloso y soberbio, honesto y congruente. Coriolano siempre peleó únicamente por su satisfacción y la de Roma, cosa que su madre no respetó cuando lo empujo a buscar un puesto en el servicio público romano, y nunca por la fama ni el reconocimiento y la adulación. Y por el otro, el animal salvaje, al que fácilmente se le puede provocar y que tiene más músculos que cerebro y más dientes y garras que sentido común y diplomacia, el personaje que al ser atacado por los tribunos del pueblo, arde en cólera y les de la oportunidad de desterrarlo de Roma, y convertirlo en un enemigo poderoso.

No es difícil de imaginar, después de los servicios que prestó Coriolano a Roma, el odio que este generó al ser desterrado injustamente de su tierra natal. A partir de ese momento, Roma se convirtió en el principal enemigo de Coriolano, superando incluso a su viejo némesis Tulo Aufidio, general volsco. Al convertirse en un enemigo de Roma, Coriolano comenzó una nueva empresa de cuyo rubro era él el mejor de los especialistas, la guerra contra sus compatriotas. En está etapa Coriolano, como su naturaleza lo dicta, está absolutamente dispuesto a utilizar cualquier medio siempre y cuando consiga su fin, destruir a Roma y a todos aquellos que lo traicionaron. Para esto hace algo inimaginable, acude a su viejo enemigo, Tulo Aufidio, ofreciendo sus servicios como arma contra Roma en la próxima campaña de los volscos. Es aquí, con Cayo Marcio Coriolano dirigiendo a un ejercito de volscos, que ya sentía más admiración hacia él que hacia su viejo general Aufidio, habiendo rechazado a sus amigos cuando trataban de convencerle a no destruir a Roma, alimentándose del miedo y del arrepentimiento de cada ciudadano romano que lo envió al exilio y disfrutando cada momento de su fría venganza que su hijo, su esposa y su madre salen de las puertas de Roma a su encuentro y suplican el perdón para los romanos. Con un discurso fuerte, argumentado y bien articulado,  este magnífico personaje convence al guerrero que cambie su campaña bélica contra su propia nación por una negociación que beneficiará tanto a volscos como a romanos. Sabiendo que eso significa su final, Coriolano cede ante la presión de su madre y acepta cambiar su vida por la de Roma.

El discurso de Volumnia se da en el campamento volsco, donde están Coriolano y Tulo Aufidio reunidos cuando entra Volumnia, Virgilia, Valeria y el pequeño Marcio vestidas de luto, simbolizando el duelo y la humildad con la que van a intervenir a favor de Roma, estas personas que siempre han sido tan importantes para Coriolano, en particular su madre. Aquí el gran general las recibe y se arrodilla ante ellas, pero Volumnia lo levanta, y le dice que ella es quien se arrodillará, fuera de lugar entre una madre y un hijo, frente a él, razón por la que Coriolano queda completamente sorprendido. Esta señal de humildad por parte de Volumnia ante su hijo es un comienzo preciso en el intento de convencimiento para retirar a los ejércitos volscos de las puertas de Roma. Los sentimientos y el conflicto que tuvo que haber surgido en Coriolano para permitir un diálogo, luego de haber construido una venganza efectiva y haberse mentalizado para ignorar cualquier súplica que tratara hacerlo cambiar de parecer, demuestran que la inteligencia y habilidad de Volumnia no son aspectos que se deban subestimar.

Coriolano dice que escuchará a las mujeres y sus peticiones y dirigiéndose a los volscos les pide que escuchen porque no oirá cosas de Roma en privado. Volumnia comienza un discurso basado en acusaciones, culpas y chantajes, sin embargo, bien necesario para lograr su cometido. Señala que su apariencia basta para mostrar cuánto han sufrido desde su destierro, y suelta el primer golpe a la seguridad y sed de guerra de Coriolano mencionando el hecho de que al verlo ahí, enfrente de ellas, habiendo sufrido tanto después de que este fue enviado al exilio, no pueden verlo con lágrimas de alegría ni júbilo y consuelo, sino con miedo y pesar de ver al respectivo hijo, esposo y padre destruir hasta los cimientos su patria y pueblo. Este es un impacto grande sobre Coriolano, sin embargo, no suficiente como para quebrar al gran general. A pesar de la admiración y toda la influencia que ejercían estas tres mujeres y este niño sobre sus acciones, su odio contra Roma era mayor, mas podemos difícilmente imaginar que los deseos de asedio pudieran permanecer intactos.

El siguiente argumento del discurso es, sin lugar a duda, un chantaje que, viniendo de una madre, puede lograr despedazar el corazón menos sensible del soldado más desdichado. Volumnia lo condena por el dilema que les está haciendo pasar a sus seres queridos. Lo culpa de quitarles la facultad de orar a los dioses por un buen resultado en esta situación, ya que para ellas no existe tal cuando las opciones son ver su ciudad en ruinas y su amado Marcio triunfante sobre los escombros o viceversa. Le hace saber que quien sea que sea el ganador de esta batalla, el pesar será para ellas. Es en este momento que Volumnia lanza la primera amenaza contra su hijo, advirtiendo lo que pasaría con esa mujer que lo crió y lo forjó en el hombre que en ese momento era, haciéndole saber que ella no esperaría el fin de la guerra, sino que al dar el primer paso en el asalto de Roma, estaría hollando el seno de la madre que lo trajo al mundo.

Para este momento del intento de convencimiento, Volumnia reduce el ataque emocional y apela a un convencimiento diplomático con el cuál le ofrece una solución y todas las bondades que ésta traerá. Ella sugiere fomentar paz y tratados que beneficien a ambas naciones y logren desarrollarse conjuntamente, aunque haciéndolo parecer aun más tentador por plantearlo, tomando en cuenta, además de todo lo que se ha de pactar, a los volscos como los misericordiosos y a los romanos como los perdonados. Este giro al dialogo sin emociones no dura mucho, ya que luego de proponer esto, Volumnia enumera una serie de cosas que pasarán en caso de que no haga caso y cancele el asalto a Roma. Le advierte la deshonra que esto implica y el terrible agravio hacia su nombre, antes conocido como el noble Cayo Marcio Coriolano, al despiadado que destruyó su país.

Luego de esto viene otro fuerte golpe a la imagen propia de Coriolano hacia su madre, un desgarrador golpe psicológico al decir, dada la circunstancia y luego de haber dicho lo que dijo, le recuerda que nunca ha tenido la minima consideración con su madre, que por su bien no se preocupó por tener otro hijo para poder instruirlo en el mundo del honor y de la batalla, de las heridas de valor y grandeza. Le acusa, podríamos fácilmente imaginar, en un fuerte y profundo tono de voz de deshonroso en caso de rechazar las peticiones de su madre, y llama a las otras mujeres a arrodillarse y avergonzarlo postrándose ante sus pies, acusándolo de guardar en mayor estima su apodo de Coriolano que a su madre, a su esposa y a su hijo; amenazando con regresar a la ciudad a morir igual que sus vecinos, señalando la fuerza con la que su hijo implora el perdón alargando los brazos.

En un momento muy emotivo, donde se junta el poder de una esposa y un hijo implorando perdón y de una madre  avergonzándose muy inteligentemente y usando las palabras adecuadas para convencer a la persona que conoce mejor en el mundo, ya que ella misma la creó y la forjó, que Coriolano sucumbe ante la presión. Al terrible impacto que tuvieron cada una de las palabras que salieron de la boca de su madre, intensificando el más pequeño residuo de algo diferente al odio que existiera en él y convirtiéndolo en un animal doméstico, deseoso de seguir los mandatos de su amo con tal de no recibir mayor castigo. Es en ese momento que Coriolano toma las manos de su madre y acepta la fatal consecuencia.

A lo largo de la obra de Coriolano, Shakespeare nos presenta, una vez más, un escenario que trasciende a las épocas y a las situaciones históricas, y demuestra ser válido para un sin fin de realidades. Este discurso, de uno de los personajes más impresionantes que figuran en el mundo del teatro, Volumnia, no solo nos muestra el poder de la madre de la bestia y su influencia sobre ella, sino que además, nos regala un momento de poesía y de reflexión. Considerar las situaciones y las consecuencias, escuchar las opciones y los consejos, mantener una perspectiva objetiva y conocerse a si mismos son claramente aspectos que podrían evitar momentos terribles en la realidad contemporánea como son estos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada