jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Motus o influêre?

por Isabelle Torres Llamas
Estudiante de Relaciones Internacionales del ITAM
Curso optativo: Shakespeare: liderazgo y vida.



Julio César en las Galias.
Motivar o influir, ¿cuál es camino del líder? Si se observan las raíces latinas de ambas palabras, veremos las similitudes en su significado, pero también las diferencias: la palabra motivación proviene de los términos latinos motus que significa movido o motio el cual es movimiento, mientras que influir proviene de influêre donde in- es hacia adentro y fluere es fluir o manar. Es así que motivar significa mover o impulsar, mientras que influir es dejar fluir hacia uno mismo; ambas palabras requieren de acción, así como un líder se distingue del resto del las personas con sus acciones, las dos connotan virtudes de liderazgo, pero con sus delicadas diferencias. Entonces, ¿por qué está “bien visto” que un líder motive, pero cuando se habla de influir, se piensa en un término negativo como manipular? ¿Cuál es la verdadera diferencia entre motivar e influir?

En este trabajo, se intentará observar las similitudes y diferencias entre influir y motivar, utilizando las obras de William Shakespeare: Enrique V y Julio Cesar. Por ello, el trabajo se divide en tres parámetros que nos permitirán hacer dicha comparación: el timing, el vínculo y la exaltación.

El timing: ¿cuándo motivar y cuándo influir?
Para observar la diferencia entre motivar e influir, se necesita entender que ambas estrategias se utilizan en dos momentos diferentes a la hora de realizar un proyecto; un proyecto puede ser desde amotinar al pueblo de Roma o conquistar Francia, hasta promover conciencia ecológica entre los vecinos. Un proyecto inicia con la visión del líder, pero esta visión se enfrentará al status quo, por lo que, en un principio, el liderazgo que influye es la mejor estrategia para realizar alterar la forma de pensar o actuar de las personas que involucra el proyecto. En cambio, el liderazgo que motiva es la mejor estrategia una vez que el proyecto ya está encaminado, pero se enfrenta a una dificultad, aquí el líder, utilizando la motivación, puede lograr reanimar a los colaboradores para seguir adelante.

Un ejemplo de liderazgo que influye es el discurso que Marco Antonio da en el funeral de Julio Cesar, en el cual busca influir sutilmente en el pueblo para que éste se levante contra los asesinos de Cesar: ¡Miren esto!... Ahí está el rostro de este gran héroe, desfigurado por los traidores, como lo pueden ver. Buenos amigos... amables amigos, no me hagan que los provoque y produzcan un torrente de amotinamiento.

Como se discutía antes, Marco Antonio busca iniciar un proyecto que enmana de su deseo de venganza, en cambio, Enrique V en su arenga antes de la batalla de Agincourt busca impulsar a su ejército a combatir con ánimo. En este punto de la obra, el proyecto ya fue definido (reclamar la corona francesa) la dificultad a la que se enfrentan es que el ejército inglés se encuentra superado en números, por lo que en su discurso Enrique V busca alentar la esperanza y disminuir los temores: Mira primo, para morir, somos demasiados y la patria perderá bastante si nos pierde, pero, si quedamos con vida, cuantos menos seamos mayor será la gloria.

El vínculo, la relación entre el líder y sus colaboradores.
Para poder influir en una persona, en primera instancia, se necesita crear un vínculo entre la persona que va a influir (el líder) y la influenciada. Para crear este vínculo se necesita conocer a la persona, tener cierto grado de intimidad, compartir algunos ideales y que haya una retroalimentación. En cambio para motivar, el vínculo ya existe pero está debilitado, por lo que el líder debe reforzar este vínculo al recordarles a sus colaboradores la importancia del proyecto, la razones por las que se unieron y que si bien están teniendo problemas, es sólo temporal.


Para ver cómo Marco Antonio logra crear este vínculo, se necesitaría un estudio detallado de todo el discurso, pero grosso modo podemos observar que empieza por compartir los ideales que eran en ese momento del pueblo: vengo a enterrar a César, no a alabarlo. En ese momento, como Bruto acababa de hablar, el pueblo estaba en contra de Cesar, con esa frase Marco Antonio logra que el pueblo lo escuchara sin prejuicios. Después deja entrever cuidadosamente sus verdaderos sentimientos: Era mi amigo, sí, era un amigo leal y justo, pero Bruto dice que era ambicioso y Bruto es un hombre honorable. Al soltar un par de ideas como éstas, puede ir midiendo cómo está reaccionando el pueblo a las nuevas ideas. Además, en un punto del discurso, se da espacio para escuchar estas reacciones: Pero, perdónenme por un momento... siento que mi corazón está ahí, con él, junto a su féretro y tengo que esperar para que me regrese... Finalmente, Marco Antonio pasa de identificarse con el pueblo a que el pueblo poco a poco se identifique con él, logra crear un círculo de intimidad que arrope aquellos que están con él: ¿Me van a obligar a hacerlo? Bueno, pues, acérquense y formemos un círculo alrededor del cadáver de César. Con esto, Marco Antonio ha preparado el terreno para presentar su proyecto y lograr que el pueblo lo acepte y apoye.

Por otro lado, podemos ver al joven Enrique V ante una situación desesperada en la víspera de la Batalla de Agincourt, y a pesar de la desventaja en números que tenía, Enrique V fortalece el vínculo que los unió en esa empresa y le pide a su primo Westmoreland que no desee un hombre más: ¡Juro por cuanto espero, que no quisiera compartir con un hombre más el honor que lo que por esta empresa me pueda corresponder! ¡No desees un hombre más! Recordar esta intimidad que da el vínculo y los objetivos por los que plantearon el proyecto puede inspirar a que los colaboradores den un esfuerzo extra en tiempos de dificultad: ¡Le rogaría a Dios, señor, que sólo fuésemos usted y yo son más ayuda los que sostuviéramos este combate!, como le responde Westmoreland a Enrique V.

La exaltación, cuando los sentimientos llevan a la acción
La exaltación es la fase final y más importante, porque no importa cuanto los colaboradores se identifiquen con el proyecto, si no están dispuestos a tomar acción, si no están dispuestos a afrontar las dificultades, el proyecto sucumbirá. Al influir, la exaltación se refiere a la parte en que el líder debe sembrar dudas sobre el status quo y así incitarlos al cambio, es decir, lograr inflar los sentimientos de los influidos al grado de que actúen conforme a los ideales del proyecto o directamente se unan al proyecto. Al motivar, en cambio, los colaboradores ya se encuentran actuando conforme al proyecto, lo que logra la exaltación en este caso es darle combustible a los sentimientos iníciales, para que con esa adrenalina puedan afrontar las dificultades. Para ello, el líder puede inspirar a sus allegados con “el regalo del futuro”, es decir, utilizar la imaginación para crear imágenes concretas de cómo puede ser el futuro, si se cumple con el proyecto, así como hablar del ejemplo que su esfuerzo dará a generaciones futuras y/o invocar el orgullo de los antepasado y los valores superiores a los que alaban.

Para la exaltación están las palabras de Marco Antonio, en la obra de Shakespeare, hablan por sí mismas:
Y sólo les muestro las heridas del bondadoso César, que pobres, pobres bocas mudas, les pido que hablen por mí; pero si fuera yo Bruto y Bruto, Antonio, ese Antonio provocaría su enojo en su ánimo y presentaría la lengua de cada herida de César como si fuera capaz de mover las piedras de Roma
y haría un levantamiento para llevar a cabo un motín.


O las de motivación de Enrique V:
Hoy es el día de San Crispín. El que sobreviva este día y vuelva sano y salvo a su casa experimentará una noble satisfacción al hablar de esta fiesta y de este santo con orgullo. Quien sobreviva este día, podrá en su vejez celebrar su aniversario y decirle a sus amigos en la víspera: “mañana es San Crispín” y mostrando sus heridas, añadirán, “estas me las hicieron en San Crispín”[…] Somos muy pocos, unos cuantos afortunados, unos cuantos hermanos, pues el que hoy vierta su sangre conmigo lo declaro mi hermano.

Al final, ¿motus o influere? Depende. Depende del proyecto, depende de la fase del proyecto, depende de la cercanía entre el líder y los colaboradores. Lo que sí se confirma es que las dos son herramientas útiles que hace uso de la provocación de los sentimientos que el líder puede utilizar, sin prejuicios, para lograr cumplir con su visión, y quien lo apoye, será porque comparte esa visión.

México D.F., a 15 de diciembre, 2011.

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