jueves, 15 de diciembre de 2011

El poder tras el poder

por Nallely Vázquez.
Estudiante de Relaciones Internacionales, ITAM
Curso optativo Shakespeare: liderazgo y vida.

Asesinato de Julio César en el idus de marzo del año 44 a.C.
Cuando Julio César proclamó su frase "divide y vencerás” no calculó que su propia vida correría la mala suerte de verse terminada gracias a la división que se generó entre él y dos de sus más allegados colaboradores, Casio y Bruto, lo cual llevó al primero a maquinar una traición persuadiendo a Bruto a que le ayudara a completar la obra.

La persuasión es el arte propio de la política, a través de ella se construyen grandes imperios, pero cuando sus propósitos son la división y la ruptura, pueden llegar a ser el arma más letal. No en vano Dante Alighieri puso en el Dite, último lugar del infierno, a los tres grandes traidores de la historia: Casio, Bruto y Judas. Este ensayo tiene como fin explicar las habilidades que Casio utilizó para convencer a Bruto y llevar a cabo su plan y se hará una reflexión sobre el papel que juega la persuasión como herramienta que ha sido utilizada en la historia por personajes que han influido fuertemente en diversos líderes.

Julio Cesar, es una obra trágica basada en hechos reales, que reproduce la conspiración contra el dictador romano Julio Cesar, su homicidio y sus consecuencias. Dicha obra narra cómo Bruto, uno de los personajes principales, se une al grupo de los senadores conspiradores, pues sospechaba que Cesar intentaba convertir a la república romana en una monarquía bajo su dominio. Dado esto, Bruto se une a la conspiración por cuestiones honoríficas y de lealtad a la patria; no obstante, Casio y los otros conspiradores se unen por motivos de envidia y ambición. A pesar de las advertencias que recibe Cesar sobre su muerte, como los presagios del adivino que se cuide del idus de marzo o las premoniciones de su propia esposa, Cesar los ignora, y éste es atacado en el capitolio por los conspiradores hasta provocar su muerte. Los conspiradores explican al pueblo que el motivo que los llevo a cometer tal acto fue para salvar a Roma y no por sus propios intereses. Una vez muerto Cesar, la participación de Marco Antonio se vuelve crucial, pues tras pronunciar su discurso sobre el cadáver del líder, audazmente vuelve la opinión pública en contra de los homicidas. Con esto se desata la guerra, entre el bando de Marco Antonio y Octavio, sobrino nieto de Cesar y los conspiradores. Finalmente, Casio y Bruto deciden suicidarse antes de ser capturados con lo que dan fin a la guerra.

Esta obra despertó en mi un interés por comprender qué papel puede tener un consejero en la vida de la política, y hasta qué punto estos consejeros llegan a ser a veces, incluso, más fuertes que los propios líderes en el poder. A lo largo del estudio comprendí que mucho del poder procede, no directamente de quien lo detenta, sino de quien está “detrás del poder”, cuántas veces no hemos escuchado decir que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, aquí deberíamos extenderlo a decir que detrás de un gran líder es posible encontrar un buen consejero. No siempre se trata de una buena influencia, pero en otras ocasiones sí lo es.

La traición a Julio César y su asesinato tuvo que ser maquinado por una mente ágil y sagaz que supiera lograr su objetivo y también que supiera persuadir a otros para que le ayudaran en su plan, es así como Casio utiliza diferentes herramientas para influir en Bruto, y son las que me propongo enumerar ahora; en primer lugar, conocer bien a quien vas a influir, en este caso hay que precisar que Casio y Bruto eran senadores, parientes políticas y fueron compañeros de escuela, por lo que se conocían bien; en segundo lugar, Casio busco tener confesiones íntimas con Bruto, es decir que pudiera crear un ambiente de confianza para que Bruto pudiera abrirse con Casio en su sentir, esta característica se refiere al carácter audaz y perspicaz de quien influye en otro, en este caso se trata nuevamente de la figura de Casio, de quien confiesa César que no le tiene confianza, así, comentamos en clases lo que opina César de la gente como Casio: si pudiera me apartaba más de hombres como Casio —le dice César a Antonio mientras salían de la fiesta—, este tipo lee mucho, es muy observador y sabe penetrar en los motivos de los demás; no le gustan los espectáculos como a ti, ni oye música y, en muy raras ocasiones sonríe y cuando lo hace, es con tal gesto que parece que se burla de sí mismo; esta calaña de hombres no encontrarán nunca sosiego, pues sé que rechazan a todos los que son superiores a ellos.

En tercer lugar tenemos que Casio busco compartir sus ideas con Bruto y sobre todo hacerlas compatibles, es decir, ambos pensaban que Cesar se estaba convirtiendo en un amenaza para la república romana. Finalmente podemos nombrar como última característica el hecho de que Casio le dijo a Bruto ¿qué tiene el nombre de César que pueda resonar más que el tuyo?, acción que ataca a lo más hondo de la personalidad de Bruto, pues le contagia la envidia a través de lastimar su vanidad y el orgullo, a causa del prestigio que tenía Bruto.

Es posible que no todas las características que se han mencionado sean las que aparezcan en el arte de la persuasión, sin embargo, es factible creer que los consejeros y políticos que han movido el curso de la historia a través de su persuasión hayan empleado alguna de estas características, pensemos por ejemplo en los casos más antiguos como el de Aspasia, (470 - 400 a.C.) en Grecia, quien fue concubina de Pericles, pues en Atenas estaba prohibido el matrimonio con no atenienses. Este tirano que gobernó durante treinta años encontró en Aspasia los consejos y compañía -es decir, la confianza-, que no encontró con su anterior mujer. Aspasia tuvo gran influencia en la vida cultural y política de Atenas, maestra de retórica, tanto como logógrafa como pedagoga. Se rodeaba de los más ilustres pensadores de su época y era capaz de discutir con los filósofos en términos de igualdad, convirtiendo su casa en un centro intelectual de Atenas, [1] sus consejos llegaron a tal punto en la vida de Pericles que ella le atribuyen el que Pericles iniciara la guerra contra Samos, por no haber cedido estos en sus enfrentamientos con los de Mileto.

De la misma manera se puede pensar en ejemplos ilustres de la historia del siglo XVII en Europa, cuando la aparición de consejeros en el poder era una práctica común. Estos inicios de la Modernidad también tuvieron ejemplos de influencias en el poder, tal como nos lo menciona Goeffrey Parker en el capítulo La sociedad europea y el Estado, del libro Europa en Crisis, 1598-1648, pues comenta de un hecho muy común que se dio en un momento de la Europa del Antiguo Régimen, la creación de los favoritos que eran aquellos ministros en quienes se delegaban las responsabilidades de un Rey absoluto, quien cargado de trabajo, no vio otra opción más que confiar sus responsabilidades en estos personajes que fueron quienes terminaron dirigiendo el reino. Así, después de 1600, la solución a este problema en la mayor parte de los Estados europeos, consistió en delegar el control detallado sobre la administración en un primer ministro o “favorito”.[2] De esta manera, nos comenta Parker de nombres entre tantos otros que hubo en estos años por todas partes en Europa, notable es el caso del sonado Richelieu (1624-42), quien tenía una particular manera de gobernar y para contrarrestar el poder de la nobleza, hizo de Francia un reino absolutista y centralizado, lo mismo que contrarrestó el poder de la dinastía de los Habsburgo, aliándose incluso con los protestantes, siendo que era católico. Asimismo, Mazarino (1643-61) en Francia, se dice de este último que gracias a intervenciones políticas se logró la paz de Cherasco en los años de 1631, gracias a lo cual fue recompensado con una nunciatura extraordinaria en París (1635); este cargo lo aproximó al cardenal Richelieu y al rey Luis XIII generándose la confianza a la que hacíamos alusión unos puntos arriba.

Lo mismo se podría decir de Colbert, quien a diferencia de los anteriores, se dedicó a aconsejar al rey Sol y proponerle administrar a Francia fundando Academias de artes, ciencias, música, teatro, arquitectura, así como reformas administrativas y económicas hasta hacer de su reinado un imperio a la altura de Inglaterra y Holanda, o incluso más, esto logró también una confianza y un proyecto común, además de hacerle ver su superioridad por encima de todas las naciones europeas, lo que correspondería al cuarto punto.

Otro ejemplo de esta época, asociado a la idea de superioridad de una potencia frente a otras, es el afamado de los duques de Lerma (1598-1618) y Olivares (1622-42) en España, quienes sirvieron bajo el mandato de Felipe IV de España. Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con Don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien realizó una enérgica política exterior que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. Tras la caída de Olivares, se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, ayudado por cortesanos muy influyentes, como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las Torres.

Por último quisiera cerrar con la Inglaterra de Shakespeare, donde los nombres de Francis Walsingham y el barón de Burghley aparecían como los favoritos de Isabel I. Francis Walsingham se ganó a tal punto la confianza de la Reina, que creó una eficaz red de espionaje, con la que descubrió la conspiración que planeaba asesinar a Isabel, iniciada por el conspirador inglés Anthony Babington y autorizada por María Estuardo, reina de Escocia.

La forma que utiliza William Shakespeare para describir los aspectos psicológicos y desentrañar la naturaleza humana, nos permiten ver el mundo desde una óptica más profunda, tal como se nos muestra en la obra de Julio César, donde se vemos que el poder de la persuasión es capaz de llevar a la cumbre o de tirar al precipicio a cualquier emperador, no importa lo poderoso que sea, y que una de las herramientas más fuertes en la política, más incluso que las armas y la fuerza física, es la fuerza del consejo y la persuasión.


México D.F., a 15 de diciembre, 2011.


[2] Geoffrey Parker, La sociedad europea y el Estado, del libro Europa en Crisis,1598-1648 (tr. del ingles Alberto Jiménez), México, Siglo XXI, 1981, p,50-85 

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