viernes, 30 de septiembre de 2011

La importancia de tener una visión

por Hugo Vallarta
Estudiante de Relaciones Internacionales, ITAM
Curso optativo de Estudios Generales: Shakespeare: liderazgo y vida.

Después de tomar Harfleur, Enrique V se enfrenta en Agincourt contra los franceses, 1415

Si había alguien en Brasil que dudaba de que un tornero mecánico, salido de una fábrica, llegase a la Presidencia, el 2002 probó lo contrario. Y yo, que tantas veces fui criticado por no tener un diploma de nivel superior, recibo ahora mi primer diploma: el de presidente de la República de mi país.  Muchas gracias. 
Luiz Inácio Lula da Silva.
                                                                  

Mediante este ensayo se analizarán y estudiarán los puntos más importantes que Enrique V desarrolló como líder durante su empresa para conquistar Francia y reclamar su derecho a la corona francesa, en específico la importancia de tener una visión y cómo lograrla mediante la misión. Asimismo, con lo desarrollado en este ensayo se analizará el éxito del ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, contrastando los puntos que Shakespeare nos muestra en su obra y que estos puntos pueden trasladarse a cualquier ámbito contemporáneo, ya sea político o administrativo.


Se le concede el concepto de líder a Enrique V porque es un rey que basa sus acciones en una visión y para lograrla, en gran medida, el instrumento que utiliza recurrentemente es la comunicación efectiva. Rasgo que es imprescindible de un buen líder, ya que implica la capacidad de escuchar y de hablar en un sentido amplio. Es decir, encontrar los puntos clave que mueven a las personas que van a ser dirigidas en tanto que deben, al mismo tiempo, ser integradas en el proyecto. Esto, en el sentido de que deben en cierta medida proyectar sus capacidades y sueños en el líder cuyo fin es la identificación con el líder como igual y no como superior mediante el discurso.


Es importante hacer la distinción entre visión y misión. La primera es, en pocas palabras, un sueño, es decir, la capacidad de imaginar lo que puede ser la vida o el fin último de ésta basada en ciertos valores. Es mirar hacia “afuera.” Todo esto sin perder los pies de la tierra. Es decir, imaginar y tener las más grandes ambiciones al tiempo de estar consciente de las capacidades y recursos de los cuales se disponen. Justamente, esto último es la misión. Es hacer una retrospección o un análisis interno y el propósito básico de la visión. Es mirar hacia “adentro,” es cómo lograrlo. 


Aunque se pensaba que el príncipe Enrique V malgastaba su tiempo oscilando entre el bajo mundo y la alta corte. Estas acciones realmente respondían al interés del joven príncipe en conocer al verdadero pueblo inglés que se reunía en las tabernas; así como lograr transmitir sus ideales con aquéllos que serían parte del Consejo cuando fuera rey de manera clara. Esta acción tiene en sí un importante rasgo de un líder: aprender el lenguaje popular para tener una comunicación efectiva con los colaboradores que le acompañarían y ayudarían a lograr su visión al tiempo de manejar un lenguaje refinado con la clase de las altas esferas sociales. Por tanto, un buen líder siempre debe aprender a escuchar a las personas que va a dirigir para conocer las necesidades, motivaciones, creencias, así como temores con el fin de apelar a ellos cuando sea necesario pese a que no provengan de los mismos estratos sociales; por ejemplo cuando se presenten crisis o se requiera un cambio de estrategia. Un claro pasaje de lo anterior es cuando Enrique V se pasea entre las huestes inglesas para escucharles y para cuando se dirija a ellos, estos se alineen con mayor facilidad a su visión.

Otro rasgo de Enrique V que es importante destacar es la práctica que desempeñaba cuando de resolver problemas se trataba, la cual consistía en “ponerse en el lugar del otro.” Por ejemplo, en la batalla de Agincourt, Enrique V se dio cuenta que la probabilidad de tener éxito era baja dada las circunstancias en las que se hallaba el ejército inglés, ya que se encontraba enfermo, cansado y que, además, era superado en número por el ejército francés. Ante este escenario desalentador, Enrique V reconoce que para alcanzar su visión debe flexibilizar su misión, ya que un líder debe anticipar las crisis que se presentan y siempre tener un plan alternativo a desarrollar con el fin de obtener el mejor resultado. Enrique V lo logra mediante la arenga de los felices selectos, el cual el mismo Enrique V motiva a sus huestes poniéndose en el lugar de aquéllas. Es decir, trata de transmitir la imagen no de un Rey inalcanzable y diferenciado con ciertos privilegios que el pueblo inglés no disfrutaba sino que, al contrario, vende la imagen de un Rey como igual, que comparte los mismos sueños, intereses y miedos para integrarlos al proyecto que ya había emprendido; pero sobre todo, que Enrique V estaba dispuesto a perder la vida en la batalla junto con sus soldados. Allí reside el punto de igualdad y hermandad entre el Rey y sus súbditos. Asimismo, como transmitirles seguridad y apelar a los sentimientos más profundos y sensibles de aquéllos, como el orgullo y el honor, para evitar cualquier vacilación; por ejemplo la propia libertad y responsabilidad que cada soldado posee tanto para librar la batalla contra los franceses o retirarse y regresar a Inglaterra.

La visión del ex presidente Brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante su cargo se basó prácticamente en aumentar el bienestar social, fortalecer la democracia, así como repartir el crecimiento económico lo más igualitariamente en la nación brasileña. Esta visión no fue declarada tal cual se presenta aquí. Sin embargo, con base en el pasado laboral, así como político del ex presidente, es comprensible llegar a tal conclusión. En breve, Lula da Silva abandonó los estudios e ingresó a trabajar a una fábrica como obrero. Dada la situación política brasileña que en el año de 1964 se instauró un régimen militar en el poder, esto repercutió directa e indirectamente en la vida de Lula, ya que su hermano, que era militante del ahora extinto Partido Comunista Brasileño, fue torturado por el gobierno debido a que cuestionaba las prácticas policiacas y gubernamentales que éste llevaba a cabo. Al mismo tiempo que el mismo gobierno tenía cierto control sobre los sindicatos de obreros de los sectores que eran estratégicos para el país, cuyo líder sindical era el mismo Lula da Silva, y que además el gobierno había prohibido demostraciones de los grupos sindicales, Lula da Silva decide convocar a una huelga general, lo cual resultó en una represión brutal y violenta. Con esto se evidencia la capacidad de liderazgo de Lula ya que pese a la represión inminente que se podía presentar, logra alentar a un movimiento popular para que se escuchen sus intereses y necesidades -tal es el caso como Enrique V lo hace durante el momento previo a la batalla de Agincourt.

No obstante, esto facilitó el desmoronamiento del régimen militar y condujo a su apertura en un sentido democrático; aunque es necesario aclarar que fue un proceso paulatino. Justo en el momento en el cual se había permitido las elecciones directas (diretas ja!), Lula también fue participe de convocar a las bases populares de Brasil para protestar en contra de las acciones corruptas del entonces presidente Collor de Melo, una vez electo.

Con base en lo anterior,  es necesario destacar dos puntos. Primero que la visión de democratizar al país y compartir el crecimiento económico se logró por la identificación que el pueblo brasileño tenía con Lula da Silva como iguales. En contraste con Enrique V, Lula da Silva no ´provenía de la clase social más alta; sin embargo, esta desventaja, en relación al acceso de poder en Brasil, supo capitalizarla en una virtud ya que conocía el lenguaje para comunicarse con los obreros; así como reconocía también las demandas populares brasileñas. Había un reconocimiento como iguales entre el pueblo brasileño y Lula, ya que era visto como un portavoz de los intereses de aquél. Esto le valió la victoria a la presidencia en el año 2003 y una segunda victoria en el 2006.

En resumen, Lula da Silva reúne las cualidades de un líder ya que, a pesar de que no logró obtener un diploma académico, supo escuchar los consejos de las personas que sí lo habían obtenido al tiempo que era identificado como un presidente que realmente representaba el sector popular brasileño ya que escuchó y vivió las necesidades, motivaciones y miedos de tal sector. Pero sobre todo, la visión de Lula da Silva era compartida por la gran mayoría de la nación brasileña.

México D.F. a 30 de septiembre, 2011.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada