miércoles, 28 de septiembre de 2011

Consúltalo con la almohada...

por Isabelle Torres Llamas
Estudiante de Relaciones Internacionales, ITAM.
Curso optativo de Estudios Generales: Shakespeare: liderazgo y vida.

Detalle de la batalla de Agincourt, 1415.
Introducción
¿Cuántas veces no has dicho esta expresión? ¿Cuántas veces no has postergado una decisión difícil hasta un día o dos después? ¿Cuántas veces no te ha visitado el insomnio por las noches? Pero¿por qué hacemos esto? ¿Todo el mundo lo hace? ¿Qué nos responde la almohada que sea tan importante escucharla? El darnos un tiempo a solas para decidir el rumbo de nuestras vidas es parte de nuestra naturaleza, el ser consientes o dedicarle un pensamiento objetivo a esta reflexión en una cualidad del líder. Todos en la vida nos hemos enfrentado a situaciones complicadas en que nuestras decisiones cambiarán por completo nuestra vida y/o la de los que nos rodean. Ante esta situación, uno puede decidir: Ser o no ser: de eso se trata, (Hamlet, 3.1.) Como lo ilustra Shakespeare en Hamlet, el ser humano puede decidir ser, es decir, enfrentar una situación asumiendo la responsabilidad y consecuencia de los actos; o no ser, esto no implica terminar con la vida, sino dejar que las circunstancias nos lleven o, lo que es peor, evitar la realidad de nuestra vida escondiéndonos en escusas del pasado o adicciones.

Es triste pensar que la mayoría de las personas eligen no ser; dejan que su vida se desperdicie en la rutina del trabajo aburrido y el esfuerzo mínimo, no se preocupan por nada que esté más allá de su vecindario, “al fin y al cabo a mi de qué me afecta”, evitan la responsabilidad y cuando al fin tienen que tomar una decisión, rehúyen o excusan sus consecuencias. En cambio, el líder es. La persona que es líder muchas veces se le identifica como una persona activa; tiene un rumbo claro de a dónde quiere llegar, toma las decisiones necesaria para llegar ahí y asume la responsabilidad de las acciones que lo llevaron ahí.

Una vez identificada la diferencia entre una persona “común y corriente” y el líder, me gustaría enfocarme en el proceso que hace un líder cuando se enfrenta a una situación complicada. Para esto estaremos haciendo referencia a la obra de Shakespeare, Enrique V.

Mantener la calma
No se puede definir qué es una situación complicada, ya que varía de contexto y edad, mientras que para un estudiante de bachillerato es elegir carrera, para un empresario puede ser el recorte de personal. Sin embargo, un líder debe mantener los nervios calmados, no dejar que las emociones lo sucumban y sobre todo, si la decisión implica a más personas, ser un buen actor: Viendo su real semblante, cabría pensar que es ajeno al temible ejército que los rodea y, en sus mejillas, no se advierten los estragos de la fatiga y noche en vela, (Enrique V, 4. Prólogo.) El mantener la calma no sólo le ayudará al líder a ser objetivo, sino que ayudará a mantener a su gente optimista y de buen ánimo.

Escuchar
Es un error de las personas que se encuentran en puestos de responsabilidad pensar que están solos ante una crisis. Las acciones de una persona raramente le afectan sólo a ella y, en puestos de responsabilidad, dicha persona tiene a todos sus subordinados por quien responder. Por ello, es importante que el líder escuche a sus subordinados porque: para empezar, esto le ayuda a hacer que la gente se comprometa con la situación y así como la decisión a la que se llegue; también, no se puede descartar que alguno de los subordinados cuente con la solución o con la idea que desencadene un proceso creativo que lleve a la solución, y finalmente en este acto el líder puede dejar claro hasta dónde llega su responsabilidad como líder y dónde empieza la responsabilidad de cada uno.

Si un padre envía a su hijo a buscar mercancías y éste naufraga hallándose en pecado, según su razonamiento, el peso de su maldad debería caer sobre la conciencia de su padre… (pero) en estas condiciones, si mueren en el pecado, el rey no es más responsable de su condenación que lo era antes de las faltas que cometieron, (Enrique V, 4.1.)

La batalla interior
El siguiente paso que debe hacer un líder al enfrentarse a una situación complicada es estar a solas: “consultarlo con la almohada”. Puede parecer obvio este paso, sin embargo, ante una situación de crisis, el líder puede quedarse con el consejo del amigo, que le pareció conveniente, sin realmente haber reflexionado de manera objetiva las consecuencias de esa acción. Despejar la mente (lo más que se pueda) y tomar unos minutos a solas, ayudarán enormemente a tomar una decisión objetiva y respaldable. Este paso, se puede observar en el monólogo que dice Enrique V en (4.1.) durante lo que le hemos llamado la negra noche del alma.

También en este punto el líder debe discernir lo que escuchó de sus subordinados, es decir, debe ver qué palabras fueron resultado de una adulación por parte del subordinado mustio, o qué palabras estuvieron cargadas de un pesimismo venenoso, que lo único que pretendía era inspirar temor. ¿Qué te dan a beber cuando te alaban, en lugar de refrigerarte con un sincero homenaje, sino el veneno de la adulación? ¡Cae enferma, soberbia Grandeza y di a tu Majestad que te cure! (Enrique V, 4.1.) Discernir las palabras, para ver la realidad verdadera y el consejo honesto, es parte de esta reflexión.

Finalmente en este espacio, el líder puede dejar sus verdaderos sentimiento fluir: ¡Toda la responsabilidad pesa sobre el rey! ¡Vidas, almas, deudas, esposas, hijos y pecados! ¡Debemos soportarlo todo! ¡Cruel responsabilidad, hermana gemela de la grandeza!... ¡Cuántas de las satisfacciones que gozan los demás hombres están prhibidas a los reyes!, (Enrique V, 4.1. 78). Pero, una vez desahogados los sentimiento tiene que regresar a ser objetivo con las circunstancias: definir realmente cuál es el problema al que se enfrenta, qué fantasmas le están obstruyendo, qué ventajas tienes, cuáles son las posibles soluciones, qué responsabilidades conllevan, cuál es el mayor bien o menor mal y sobre todo cuál es la meta: El esclavo que se encuentra en un país tranquilo, goza de paz, pero su torpe cerebro no se da cuenta de cuántas vigilias ha tenido que pasar el rey para mantener es paz cuyas horas son provechosas para el que trabaja, (Enrique V, 4.1.)

Reescribir la ruta
De la reflexión, una nueva ruta se vislumbra ante los ojos del líder, cuyo espíritu le permite seguirla, pero nunca un líder debe olvidar que finalmente es humano. El errar es parte de nuestra naturaleza y por más que uno quiera evitarlo, va a ver circunstancias donde no puede hacer más que experimentar y a lo mejor, equivocarse. Pero no importa qué errores se hayan cometido, si al final tienes un objetivo, un lugar al que llegar, una máxima que guie tus movimientos, siempre se puede retomar el curso.

El proceso antes descrito tiene como objetivo hacer consiente un proceso de reflexión interior, que a lo mejor ya inconscientemente uno hace, pero delineado como se presenta aquí puede ayudar a no saltarse un paso y, con ello, llegar a una decisión más certera o por lo menos más tranquila. No es fácil ser líder, pero elegir ser en esta vida hace la pena vivirla. Así que la próxima vez que te digan: “consúltalo con la almohada” recuerda todo el proceso que conlleva tomar una decisión difícil, y ojalá estar consiente de ello, te sirva para tomar una mejor decisión.
México D.F. a 29 de septiembre, 2011.

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