viernes, 14 de enero de 2011

La conspiración de la pólvora



Cuando William Shakespeare escribió la tragedia en donde Macbeth conspira contra el rey Duncan en la prehistoria escocesa, estaba en el trono Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, librando la famosa Conspiración de la Pólvora o Gunpowder Plot en el año de 1605, intento de un fanático católico llamado Guy Fawkes, para hacer volar por los aires al rey y a todo su gabinete, después de haber colocado toneles de pólvora bajo la Sala de Consejo del Parlamento, tal como nos lo cuenta el obispo Godfrey Goodman en su crónica:

«… El 5 de noviembre de 1605 que es cuando empezamos las sesiones del Parlamento, el Rey tenía que haber ido en persona pero, por alguna razón que no sabemos, ese día se abstuvo de hacerlo. El hecho es que esa mañana de otoño un guardia descubrió a un tipo en los sótanos y se dio cuenta que había la conspiración, planeada por unos locos para hacer explotar el salón del Parlamento, justo debajo del trono donde se sentaba el Rey acompañado de sus hijos, de la nobleza, de algunos plebeyos y obispos, jueces o doctores. En un instante pudo haberse dado la gran explosión que pretendía destruir todo el poder en el reino de Inglaterra.

»Habían colocado más de treinta barriles de pólvora en unos toneles de madera además de las haces de leña y algunas barras de acero.

»¿Cómo lo habrán hecho?, quien sabe, pero lo cierto es que el lunes por la noche encontraron en la bóveda a un señor que decía llamarse Johnson, listo con sus mecheros para hacer explotar los barriles de pólvora de la galería de junto.

»Una vez que fue capturado le preguntaron sobre esta locura y si sabía que significaba una alta traición y también si estaba arrepentido. Finalmente la gran explosión no se llevó a cabo. Algunos dicen que era un empleado de Thomas Percy, otros que era un jesuita porque tenía una pelliza pegada a la piel; pero una vez que fue llevado a la Torre, el martes por la mañana, sería interrogado por unos caballeros que eran expertos en este asunto.

»Cuando el tal Johnson fue llevado a la presencia del Rey, éste le preguntó que ¿cómo es que había conspirado contra sus hijos y tantas otras almas inocentes que nunca lo habían ofendido?, y él sólo respondió que ellos eran una peligrosa enfermedad que requería de un remedio desesperado; además de haberles prometido a unos amigos escoceses que los volaría por los aires para que cayeran hechos pedazos que llegaran volando hasta los prados verdes de Escocia… Cuando Johnson estuvo en la Torre empezó a hablar inglés y aunque nunca antes había estado atado al potro de los tormentos, pronto lo estuvo, aunque no fue necesario más que atarle los dos…¿brazos? El nombre de Johnson resultó ser el de Guy Vaux o Fawkes».

Fue ejecutado al día siguiente.

Todo esto lo podemos asociar con la lectura de Macbeth. El lado oscuro del poder, la obra en donde este escocés sufre, después de haber asesinado a Duncan y tenemos ciertos indicios de su locura, cuando lo escuchamos hablar en un lenguaje inconexo, producto del impacto y del sentimiento de culpa de haber matado al rey Duncan quien, de nuevo, debe aferrarse a su esposa para volver al mundo real. Por eso, le dice cuando escucha una voz que le decía que nunca más volvería dormir:

—Creí escuchar una voz que gritaba ¡no volverás a dormir, Macbeth ha matado al sueño! Ese inocente sueño, ese sueño que es el que teje sin cesar la maraña de las preocupaciones, que es la muerte del ir viviendo cotidiano y el baño de la fatiga, el bálsamo de las heridas de la mente, el plato fuerte en la mesa de la Naturaleza, principal alimento del festín de la vida.

Lady Macbeth lo regaña porque se ha traído consigo los puñales con lo que ha llevado a cabo su crimen y no las dejó, como habían quedado, en las manos de los guardias del rey, por eso es ella la que concluye la tarea.

Cuando regresa con las manos manchas de sangre, como las que tenía su marido, intenta quitárselas con un poco de agua, mientras escuchan cómo tocan con fuerza en la puerta. Ella insiste en que tienen que irse a su habitación y hacerse los que duermen.

Por es, conectar la realidad con la fantasía, era algo que siempre pudo hacer Shakespeare al escribir sus obras y más en esta que marca un lugar en ña historias del poder y las ambiciones que lo provocan.

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