domingo, 30 de mayo de 2010

El amor como un embrujo

Rebeca C. Téllez Lugo.
México D.F. a 30 de mayo, 2010.

(Antonio y Cleopatra en la versión de la Royal Shakespeare Company). Dos personajes han pasado a la historia porque sus vidas se convirtieron en una tragedia. Estos personajes, auténticos por su naturaleza, demostraron que el poder y la pasión son dos cosas que difícilmente se pueden llevar. Antonio y Cleopatra trascendieron no sólo porque lo hayan querido, sino porque las circunstancias los llevaron a eso, quizá forjaron su historia porque no pudo ser ajena a los hechos que los rodeaban.

Los sentimientos transforman a las personas y Antonio dejó el poder político por esa pasión que arrebata a todo razonamiento de cualquier sujeto cuerdo. En esta historia se demuestra que Antonio, luego de ser uno de los tres que gobernaban y movían al mundo es, ante la vista de los demás, un bufón que se somete al amor que sentía por la reina de Egipto.

Debido al comportamiento de Antonio, que había dejado mucho que desear, otro pilar del mundo, César Octavio, antes de destituirlo del poder y pelear con él, utiliza la diplomacia para mantener la amistad que alguna vez existió, al casarlo con su hermana, Octavia, tratando así de mantener el orden que garantiza su dominio. Esta estrategia separa momentáneamente a Antonio de su Cleopatra que, a pesar de ello, no le impidió que su amor fuera una tragedia.

Desde el momento en el que Antonio y Cleopatra se conocieron su destino estuvo marcado por la fastuosidas: la reina de Egipto era una mujer fascinante, poseía grandes cualidades que denotaban su particular personalidad, esa personalidad arrebatadora que hacía que algunos la criticaran como una mujer fatal. Cuando enamoró a Antonio la tachaban como una bruja, una hechicera, quizá porque el poder de su amor era considerado como un embrujo.

Tal vez, detrás de las críticas que se le hacían a la serpiente del Nilo, como le decía Antonio a Cleopatra, se expresaba el sentir de aquellos que se creían débiles ante su grandeza, posiblemente los hombres sentían ser menos ante una mujer, no podían aceptar que una persona del sexo femenino tuviera más poder que aquellos a los que se dice pertenecen al sexo fuerte.

Esta historia es controvertida porque los dos personajes que la representan eran así, controvertidos: Antonio por haberse dejado llevar por el amor de su serpiente del Nilo y permitir que ese sentimiento obstruyera todo pensamiento razonable, tras ser un guerrero que infundía respeto y admiración ahora sólo se mostraba como un sujeto abatido y desesperado luego de verse vencido ante César Octavio, a su vez, Cleopatra era controvertida por ser una mujer que siempre deseaba el poder y hacía lo necesario con tal de tenerlo y esto se reflejaba en sus acciones, como cuando conquistaba a los hombres más poderosos para dominar las riquezas que alimentaban su persona.

Sin duda Cleopatra es un personaje único, y al unir su vida con la de Antonio no hizo más que resaltar su personalidad arrebatadora. A Antonio se le puede calificar como un sujeto sin carácter por dejarse llevar de la pasión y el amor hacia Cleopatra; sin embargo, es indigno criticar a un enamorado que no hace más que expresar su sentir.

Al final de esta historia narrada por Shakespeare puede notarse que el amor y la pasión pueden ser llevados hasta la muerte: Antonio se sintió derrotado luego de todo lo sucedido y la farsa de la muerte de Cleopatra no fue más que el escape de esa realidad que ahora se mostraba gris y desalentadora, su muerte sólo fue la forma de salir de esta historia que ya estaba marcada por la tragedia. Cleopatra encontró en el suicidio un refugio para no someterse ante el poseedor del poder absoluto, su ego no le permitía perder el control sobre su persona, la decisión de darle fin a su vida expresaba su deseo por encontrarse con Antonio en un lugar que no pertenecía a la tierra.

Una vez más Shakespeare demuestra su genialidad, pues expone a dos grandes personajes en toda su plenitud y cómo sus acciones los llevan hasta la decadencia. La descripción poética de esta historia de amor la vuelve mágica, un ejemplo de ello es la parte donde se narra la forma en que Antonio y Cleopatra se conocen, marcando así sus destinos. El amor que se tuvieron se queda pobre si se le trata de medir y calcular; sin embargo, algo que demuestra esta historia es que el amor que se tuvieron ha trascendido de tal manera que siempre se les va a recordar como dos grandes enamorados.

Luego de leer esta historia he comprendido que todo amor trascenderá no sólo por ocupar un lugar en la Historia, sino porque transforma a cualquier sujeto y lo somete hasta hacer que pierda el poder sobre la razón. Un enamorado creerá que este sentimiento es tan grande sólo por el hecho de experimentarlo, y por pensar que jamás ha existido alguien que lo posea.

jueves, 20 de mayo de 2010

Empezar a luchar por tí mismo

Comentarios sobre Romeo y Julieta de Paulina Angélica Acuayte Rojas. México D.F., a 20 de mayo, 2010.

La historia nos cuenta de dos amantes que se enamoraron a simple vista. Lo único que impedía que ellos pudieran estar juntos es la pelea sin sentido que había entre las dos familias: Capuleto y Montesco. En medio de esta historia de amor surgen diversos problemas que afectaron a estos dos amantes, primero la muerte de Mercutio el amigo de Romeo, con esto se vino otra muerte la de Teobaldo el primo de Julieta, y comenzaron los problemas que desatarían más el odio entre estas dos familias.

Romeo se tuvo que ir de Verona, para esconderse ya que lo buscarían por cielo, mar y tierra y vengar la muerte de Teobaldo.

También se deja ver la familia en la sociedad soberana, donde las nanas son las que se hacen cargo del cuidado de los hijos de los patrones, en esa misma época los padres casaban a sus hijas con los que tienen poder en la sociedad para asegurar su estatus en la misma. Eso es lo que le pasaba a Julieta: sus padres querían se casara con un joven rico llamado París, ella a pesar de vivir en ese tiempo en que se tenía que obedecer a los padres, los desafío casándose a escondidas con su Romeo, busco la manera de no desposarse con París acudiendo con el padre de la iglesia y éste le ayudo dándole un tipo veneno que solo la haría dormir por dos días y él (padre) se encargaría de enviar una carta a Romeo describiéndole su plan, la carta nunca llego y sucedió lo peor...

La muerte de estos dos amantes que lo único que deseaban era poder vivir en paz y armonía con sus familias, ser felices y pasearse por la calle sin que exista un conflicto entre las familias, y así pudieran casarse y vivir enamorados por el resto de sus vidas.

La historia en lo personal me parece una de las mejores historias de amor, porque a pesar de las circunstancias en que se encontraban los amantes nunca perdieron la esperanza de que algún día sus familias se llevarían bien, lo único malo es que tuvo que pasar una tragedia para que esas familias se dieran cuenta de que el odio que se habían tenido durante muchos años, no los llevaría a ningún lado, solo les había traído problemas y muertes.

Me dejo una experiencia muy grata, porque me doy cuenta que debes luchar con todo para ser feliz y no precisamente hablo de las peleas a muerte, sino de empezar a luchar por ti mismo, ser feliz, salvarte, dejar de sentir rencor, odio, resentimiento y un sinfín de cosas que los humanos sentimos hacia los demás sin razón alguna, hacerlas a un lado porque sólo así podremos salvarnos a nosotros mismos y a la vez salvar a los demás, a la sociedad en que vivimos, nuestros valores que se han ido perdiendo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Descubrir cosas nuevas en Shakespeare

El País. Babelia. Madrid, España, domingo 16 de mayo, 2010.

(Juliet Rylance como Rosalinda y Michelle Beck como Celia en la puesta en escena que está ahora en Madrid, España). Sam Mendes ha vuelto a tocar diana con la obra de Shakespeare Como les guste con espléndidos subtítulos en español y un montaje claro, con verdadero afecto hacia (y entre) los personajes, y con un reparto sin estrellas pero, con enormes y bien conjuntados actores. Siempre se descubren cosas nuevas en Shakespeare. Tras ver Como les guste o As You Like It en el montaje de Sam Mendes pienso que perfectamente hubiera podido ser un late play de uno de sus romances últimos: la misma mezcla de tonos, el mismo gozoso carrusel de inverosimilitudes. Veo también los vínculos, los hilos del tapiz.

Rosalinda, disfrazada de muchacho, anticipa a Viola; Adam, el viejo sirviente, desaparece de golpe como el bufón de Lear; el duque Frederick abandona su reino y se retira a meditar, anticipándose a Próspero; el villano Oliver se vuelve bueno de la noche al día tras ser atacado por una leona tan incongruente como el oso de Cuento de invierno. Relumbran las antiguas pautas: la pavana amorosa que se muerde la cola: Silvio ama a Febe, Febe a Ganímedes, Ganímedes a Orlando, Orlando a Rosalinda... que resulta ser Ganímedes... y cuya música, una trenza de paradas y estocadas, acaba convirtiéndose en la acción misma. Música mozartiana: no estamos lejos de Così fan tutte. Ni de la isla de La tempestad o el bosque de El sueño de una noche de verano, esos espacios propicios a la transformación.

Mendes se toma a los personajes en serio, por muy disparatadas y eso es lo esencial de su espectáculo, por muy disparatadas que sean las tramas. No los degrada, no los encierra en una égloga o en una farsa. Todo suena verdadero, cada uno toca en su tono. Todo se comprende, todo es diáfano. El afecto y la claridad son las principales (o inusuales) juegos de la función. Hay verdadero afecto entre Rosalinda y su amiga Celia, entre Orlando y el viejo Adam, incluso entre el bufón Touchstone y el pastor Corin: ambos saben que son dos primeros espadas y juegan a medirse, a vacilarse, con maravillosa complicidad. Nunca había visto tan bien entendida esa escena.

Sam Mendes no presenta esta vez un reparto estelar (si exceptuamos la colaboración de Stephen Dillane, que también encarna a Próspero en La tempestad), pero todos son grandes actores, fantásticamente conjuntados.

La función empieza en invierno absoluto, totalitario. La corte del dictador Frederick es un muro de tablas grises con nieve enquistada. El exilio del "otro" Duque (que por perder ha perdido hasta el nombre) y sus compañeros no es menos gris ni menos frío: visten con abrigos y gorros de trampero en western crepuscular pero exhalan auténtica nobleza de espíritu. Esto es importante porque los actores doblan sus papeles.

Primero hemos conocido al usurpador, temible, psicópata, y luego al legítimo, sabio y bondadoso: parece increíble que los interprete el mismo actor, Michael Thomas, y lo mismo sucede con los dos juegos de cortesanos. No dobla, en cambio, Stephen Dillane, el inolvidable Herzen de La costa de la utopía: tampoco había visto nunca servir así, con tal elegancia y delicadeza, al melancólico Jacques, casi un caballero sudista o un aristócrata chejoviano. No sé cómo actuaría Shakespeare, pero me lo imagino así, con esa voz oscura y cálida, distante y apasionado, contemplando a los amantes como un autor contempla a sus personajes.

La primera parte se cierra con una imagen digna de John Ford: Mendes hace que el viejo Adam muera en brazos de sus amigos, que le alimentan a cucharaditas, justo después de que Jacques recite el pasaje de las siete edades del hombre como si evocara una leyenda india. Con Adam muere el invierno y todo florece: brota el trigo, brotan los amores, la luz de Paul Pyant crea cálidas manchas de verdor y el juego actoral se vuelve ligero y celérico. Orlando (Christian Camargo) tiene la radical seriedad de la adolescencia: quizá hay algo de rigidez en su composición, pero en ningún momento lo pintan como un bobo, pese a clavar atroces poemas en los árboles.

Tampoco el joven pastor Silvio (Aaron Krohn) es el consabido merlucete, sino un amante desconcertado; ni la campesina Audrey (Jenny Barber), que seducirá a Touchstone con sensualidad de revuelque en pajar, es la gañanaza de rigor; incluso la gordura de Phoebe (Ashlie Atkinson) es alegre y suculenta.

El único personaje un tanto desaforado es el vicario Sir Oliver, que Alvin Epstein, hasta entonces el conmovedor Adam, convierte en un delicioso excéntrico inglés. Aún no hemos hablado del trío visitante. Thomas Sadowski interpreta al bufón Touchstone como un cruce entre Jerry Senfield y Jason Alexander, o sea, entre el sarcasmo luminoso y el vinagretismo exasperado.

Michelle Beck es una Celia lúcida, comprensiva, madura, que contempla con cariño y prevención los arrebatos de la vitalísima Rosalinda, tal vez el mejor personaje femenino de todo el teatro de Shakespeare (y al que más espacio dedicó: 736 líneas de texto).

Rosalinda juega para sondear y educar a Orlando, y tiene el verbo afilado de Beatrice y la determinación que heredará Viola, pero es algo más, algo que muchas veces suele escaparse: una dualidad constante, que Juliet Rylance ha pillado a la perfección. Su Rosalind es racional y enloquecida, tímida y apasionada, enamorada y temerosa del amor. Y se muestra realmente preocupada, sin apearse nunca de la comicidad, cuando trata de resolver todos los follones que ha montado.

El enredo y la fiesta campestre que precede a las bodas (rápidas, apañadas, agridulces, como siempre en Shakespeare) están mucho mejor resueltos que en el Cuento de invierno que Mendes nos regaló en su anterior visita: flotaba allí una tonalidad paródica y un tanto aturullada que no asoma en el bosque de Arden.

El ritmo trepidante del lío se disuelve en la celebración como un perfecto fundido encadenado: respiramos el aire fresco del paraíso, iluminado por las lámparas de papel, como en una verbena de infancia, y la voz de Anthony O'Donnell cantando It was a lover and his lass sobre un suave trote country inyecta una sombra de caducidad, como una nube anticipando el otoño que les espera a la salida del bosque.

Precioso, memorable espectáculo. Y una última cosa: los subtítulos en castellano están muy bien traducidos. El nombre del autor o autora debería constar en el programa.

domingo, 9 de mayo de 2010

El orden de la lectura no importa

Club de Lectura Shakespeare, UPN.

(El asesinato de Julio César en el Capitolio). Gracias por darme la bienvenida, para mí también es un gusto estar en el Club de Lectura Shakespeare, UPN. Al principio llegué a pensar que sería difícil participar en él, por las tareas y demás actividades, pero pronto me di cuenta que debido a la versión novelada de los textos es muy ameno seguir la lectura, además, tener el deseo por leer las obras de Shakespeare ayuda mucho.

También algo que ayuda es que no hay presión por leer, me refiero a que no hay tiempos marcados para leer cierta obra, el ritmo que cada quien tiene es respetado y eso hace que se sienta confianza para escribir cuando tengamos la posibilidad.

Ahora que comencé a leer Antonio y Cleopatra. Entre el poder y la pasión, identifiqué que la historia se da después de la de Julio César, espero que esto no repercuta para que la entienda, si esto sucede recurriré a su asesoría para que por favor me explique lo que no me quede claro. Llegué a pensar que quizá hubiera sido mejor comenzar con Julio César, aunque creo que cada historia es muy particular y quizá me de cuenta que no están muy ligadas, eso ya lo sabré conforme vaya leyendo.

Me gusta la idea de formar una banda de hermanos, por ahora he escrito en el muro del grupo que pertenece al club y en las discusiones, respondí a un comentario publicado la tarde de ayer. Creo que hacer esto enriquece la lectura que se hace de las obras, cada uno la interpreta e incorpora de manera personal a sus experiencias y comentar es tener otro punto de vista para poder debatir.

Gracias por el apoyo que brinda, es estimulante saber que podemos comentar con un experto sobre las historias de Shakespeare.

Rebeca C. Téllez L.
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Tienes razón, parte del chiste del Club de Lectura es que “no hay presión por leer”, sino que cada quien lo hace según su libre albedrío y por placer.

Cronológicamente hablando y desde el punto de vista histórico, primero sucede (año 44 a.C.) el asesinato de Julio César y luego se forma el triunviro y Marco Antonio es responsable de Egipto y el Oriente, donde conoce a Cleopatra para morir los dos en el 30 a.C.

Desde el punto de vista de la lectura de las dos obras, no importa cuál leas primero si Julio César o Antonio y Cleopatra.

La primera lo que vas a recordar para el resto de tu vida es la conspiración en contra del César al tiempo que podrás reconocer las cuatro patas con las que camina el animal político, como son: el carisma (Julio César), la inteligencia política (Casio), la inteligencia emocional (Marco Antonio) y el prestigio de hacer las cosas por el bien de los demás, como el que tenía Bruto.

En cambio, en la segunda obra vas a encontrar, estrictamente hablando, el conflicto de un hombre maduro frente a sus obligaciones y el descuido de estas por la lujuria en la que se deja caer, provocada por una extraordinaria mujer como era la reina de Egipto. Desde el principio de esta obra los soldados que tanto querían a Marco Antonio, ahora están furiosos de verlo como hace el ridículo: La verdad, nuestro General ya se pasó de la raya... Obsérvalo bien (nos dice este soldado) y podrás comprobar cómo uno de los tres pilares del mundo se ha transformado en el bufón de esa ramera.

Al final de esta obra, nos damos cuenta que esos cuatro personajes fueron los causantes de una tragedia de tal magnitud que, en pocos años, destruyen la democracia romana para los siguientes 300 años y como en las grandes tragedias, nos permite experimentar la catarsis: observando y aprendiendo de sus errores, podremos evitar caer en ellos tanto en el presente, como en el futuro.
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Un saludo de Martín Casillas de Alba
Tutor del Club de Lectura Shakespeare, UPN

http://www.elpisoazul.com
http://lashistoriasdeshakespeare.blogspot.com

domingo, 2 de mayo de 2010

El amor que va tocando a todos

Como les guste. Manual práctico para los enamorados por Rebeca C. Téllez L.

(Celia y Rosalinda, RSC). Quisiera comenzar con decir que esta idea del club es muy interesante, supongo que traducir las obras de Shakespeare no ha de ser fácil, y tampoco lo ha de ser escribirlas de tal manera que sean comprensibles. Me gustó la adaptación como novela porque de esta manera me puedo sentir cercana a la obra del dramaturgo inglés, revisé una de las traducciones, la de Omar Pérez, y noté que se hizo de una manera muy formal, creo que está apegada al lenguaje que imagino aparece en las obras de Shakespeare. A decir verdad, leer una traducción de este tipo hace que no sea muy atractiva, sin en cambio, la forma en que están presentadas Las historias de Shakespeare por la editorial Santillana, hace que sean creativas y novedosas, desde la portada hasta los títulos que han sido asignados a los actos, reflejan la intención por acercar a los jóvenes, principalmente, a algunas obras de Shakespeare.

Olvidando los lazos de sangre, y también lo demuestran los sirvientes a sus amos, es expresado por quiénes han estado tanto tiempo juntas: el amor es ese sentimiento que va tocando a todos los que se ponen a su paso, lo expresan de distintas maneras y lo sienten de maneras indescriptibles.

(Rosalinda ensaya el beso con Orlando, RSC). Todos los personajes que aparecen en Como les guste tienen propia peculiaridad, algunos son románticos, otros melancólicos y unos más son graciosos y divertidos, algo que me gusta mucho es cuando algunos de ellos se ponen a filosofar, por ejemplo, de la Fortuna y la Naturaleza. La ocurrencia de Touchstone se ve reflejada en su discurso, cuando habla todo su ingenio se hace presente, por eso puedo decir que es mi personaje favorito.

La audacia de Rosalinda puso a prueba el amor de Orlando, aunque creo que era un poco altanera al hacer al personaje de Ganímedes, también lo era Febe, quien no apreciaba el amor que le tenía Silvio, un pobre enamorado que no hacía más que ser atento y paciente para demostrarle lo que sentía. Quizá somos crueles cuando no correspondemos al amor de alguien, el estar enamorado de una persona no es suficiente para que corresponda de la misma manera.

Además de un personaje favorito también tengo mi parte favorita, es la en la que se hace una analogía sobre el mundo, Todo el mundo es un teatro y todos los hombres y mujeres, simples actores que tienen sus entradas y salidas (pág. 82). Si el mundo es un teatro, uno de los escenarios puede ser cualquier lugar donde las personas se enamoran, los actores son los enamorados y los actos pueden ser las situaciones propias del amor, aquellas que están regidas por la locura y la pasión, el requisito para entrar es estar enamorado y la salida tan sólo el haber dejado de estarlo.

(Touchstone y Audrey, enamorados, RSC). La forma en que se enamoran Rosalinda y Orlando, Oliverio y Celia, demuestra que el amor nacido a primera vista, producto del flechazo instantáneo, puede ser llevado hasta la locura, de tal manera que no se cuestiona su llegada y tampoco se imagina su partida.

Creo que he escrito mucho, sólo me resta decir que quisiera continuar leyendo otra de las historias de Shakespeare, por favor dígame qué es lo que debo hacer para que pueda hacerlo.

Cordiales saludos.
Rebeca C. Téllez L.,
Club de Lectura Shakespeare, UPN
México D.F. a 2 de mayo, 2010.