lunes, 27 de septiembre de 2010

El misterio de Shakespeare y sus sonetos

Con este título El misterio de Shakespeare y su sonetos están transmitiendo un programa de la BBC en el canal Film&Arts (430 de Cablevisión) en donde nos ofrecen una nueva perspectiva a la vida de William Shakespeare (1564-1616) y las ideas que pudieron haber detrás de los 154 Sonetos que publicó en 1609, siete años antes de morir en Startford-upon-Avon.


El viernes 24 de septiembre resulta que presenté la traducción del Soneto 60, As like the waves makes towards the pebbled shore... en la Cátedra que da el maestro José Luis Ibañez en la Facultad de Filosfía y Letras de la UNAM, consideré que vendría a cuento para los miembros del Club de Lectura Shakespeare y por eso me permito hacerlo en este espacio.

—60—
As like the waves makes towards the pebbled shore,
So do our minute hasten to their end,
Each changing place with that goes before,
In sequent toil all forwards do contend.

Nativity, once in the main of light,
Crawls to maturity, wherewith being crowned,
Crooked eclipses ‘gainst his glory fight,
And Time that gave doth now his gift confound.

Time doth transfix the flourish set on youth,
And delves the parallels in beauty’s brow,
Feeds on the rarities of nature’s truth,
And nothing stands but for his scythe to mow.

And yet to times in hope my verse shall stand
Praising thy worth, despite his cruel hand.

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Tal como las olas avanzan hacia la pedregosa playa
ahora, nuestros minutos se apuran a su fin,
cambiando de lugar por el que adelante vaya
encadenadas luchas, de una serie sinfin.

Nacidos y una vez a la luz de la historia,
se nada hacia la madurez para ser coronado,
mientras los torcidos eclipses luchan por su gloria
y lo que el Tiempo nos dio, ahora nos es retirado.

El Tiempo interrumpe la juvenil belleza
y ahonda con surcos su bella frente,
alimentándose con locuras de la realeza,
sin que nada resista lo que la guadaña encuentre.

Y a pesar del tiempo, anhelo que resista mi verso
elogiando tus méritos, a pesar de su filo perverso
.
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Notas a la traducción
Uno. Traté que el soneto rimara (a, b, a, b) en los tres cuartetos y (a, a,) a la vuelta. Más o menos creo haber logrado ese ritmo; de todas maneras queda la anécdota, la trama que nos dice que así como las olas vienen una tras de la otra, así los minutos y las horas pasan sin que nada se resista al corte de la guadaña —como esa que carga el maldito Tiempo; nada queda, pero yo —dice la voz—, tengo esperanza de que mis versos resistan el paso del tiempo, a pesar de su cruel mano o del filo de la guadaña que todo lo corta.

Dos. En el segundo verso del original dice our minutes: our (nuestro), suena igual que hour con «h», es decir, se refiere a los 60 minutos que tiene una hora. Por eso intenté incluir un juego de nuestros ahora minutos; es notable poder asociar este Soneto numerado —vaya usted a saber por quien—, con el número 60, es decir como los mismos minutos que tiene una hora.

Tres. Cuando habla de los crooked eclipses (los torcidos o jorobados o malignos eclipses del séptimo verso), se refiere a los fenómenos de la naturaleza que eran señales divinas y, los eclipses, en particular, eran malos augurios, considerados como el resultado de algún tipo de movimiento extraño, de algo torcido, chueco, pecaminoso o maligno, como si los planetas se torcieran saliendo de su órbita, igual que los viejos se tuercen con el paso del Tiempo cuando se agachan y no resisten andar derechos, parados o erguidos.

Cuatro. And nothing stands but for his scythe to mow..., en donde nothing se asocia con el sexo femenino, pues nada quedará —parado o erguido— cuando pase la guadaña, cortando o segando… en un doble sentido, aquello que estaba erguido, cae, la guadaña lo corta y no deja nada standing o parado.

Nothing se contrapone al something o uno del sexo masculino, como juega Hamlet con Ofelia cuando llega a ver la puesta en escena de La muerte de Gonzaga, preguntándole si acepta que se recueste en su regazo y ella le contesta que no.

Entonces, él le pregunta

—¿Qué es lo que está pensando?

Porque todo lo que le estaba proponiendo —aparentemente— era simplemente

—Poner su cabeza en su regazo... o, a lo mejor, ella está pensando en otra cosa, en eso que le llamaban count-ry matters, es decir, sexual matters, matters concerned with the cunt, es decir, asuntos relacionados con el coño, con la concha o con la vagina, tal como asociamos count-ry, es decir, asuntos relacionados con el sexo.

Ofelia le contesta:

—I think nothing, my lord —no pienso en nada, mi señor.

Y Hamlet la alburea y le responde diciéndole:

—That’s fair thought to lie between maids’ legs (Es una buena idea, eso de jugar entre las piernas de una doncella.) Nothing, pues, tiene la connotación de que se trata del sexo femenino y por ahí lo podemos asociar con la actividad castrante de la guadaña del Tiempo y, en donde algo había, no deja nada como es el complejo de castración y el miedo de que esto suceda.

Metamorfosis de Ovidio y la sucesión de los destinos
En el libro XV de la Metamorfosis de Ovidio, cuando habla de Pitágoras, dice: contaré los grandes misterios no investigados por nuestros antepasados que permanecieron ocultos durante mucho tiempo; me complace ir a través de los astros; me agrada dejar la tierra y sus lugares inertes y hacerme conducir por una nube para posar mis pies sobre los robustos hombros del Atlante para contemplar a lo lejos a los hombres que van a la deriva, faltos de razón y temblando de miedo por la muerte, para alentarlos y explicarles la sucesión de los destinos… el propio tiempo también se desliza en continuo movimiento, no de otro modo que una corriente fluida. Pues ni el río puede detenerse, ni lo puede la ligera hora, sino que, del mismo modo que la ola es impulsada por la ola y ella misma, al marchar, es apremiada y apremia a la anterior, así el tiempo huye a la vez y a la vez persigue y siempre es nuevo; pues lo que fue antes ha sido abandonado y se convierte en lo que no había sido, y todos los instantes se renuevan.

Sin duda esta fue la idea con la que trabajó Shakespeare con su Soneto 60 que empieza con esta idea de la sucesión de los destinos para pasar al mal auguro de los eclipses causante de males mayores como la plaga, gracias a los pecados del hombre que hacían que los planetas se torcieran y, en una mezcolanza funesta, se salían de sus órbitas como les decía Ulises a sus compañeros en Troilo y Crésida: ... cuando los planetas vagan errantes, en desorden, en una mezcolanza funesta, ¡qué plagas y qué prodigios entonces, qué anarquías, qué cóleras del mar, qué temblores de la tierra, qué conmociones de los vientos! Fenómenos terribles, cambios, horrores, trastornan y destrozan, hienden y desarraigan completamente de su posición fija la unidad y la calma habitual de los Estados. (1.3. 93-100).

Lo que se mostraba en el cielo, se sumaba a las penas y pesares que se dejaban venir en bruto y que los podían aturdir hasta la desesperación. ¡Ah!, pero sus versos, esos puede que la libren, como ha quedado demostrado.

NOTA: las versiones que escuchamos de este soneto fueron tomadas del CD When Love Speaks con Richard Wilson, un actor escocés (1936-), y la segunda versión está tomado de los Shakespeare’s Sonnets con Simon Callow (1949-), actor londinense (Shakespeare in Love).

BIBLIOGRAFÍA.
Casillas de Alba, Martín. Los Sonetos de Shakespeare. III. No llores por mí cuando haya muerto (60-99). El Globo Rojo, 2007.

Ovidio. Metamorfosis. Edición de Consuelo Álvarez y Rosa María Iglesias. Cátedra, Letras Universales. 2003.

Shakespeare’s Sonnets. Edited by Katherine Duncan-Jones. The Arden Shakespeare, 1998.

Shakespeare’s Sonnets. Edited with analytic Commentary by Stephen Booth. Yale University Press, 2000.

Vendler, Helen. The Art of Shakespeare’s Sonnets. The Bellknap Press of Harvard University Press. 1997.

Martín Casillas de Alba
Tutor del Club de Lectura Shakespeare, UPN
México D.F. a 24 de septiembre, 2010.

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