sábado, 24 de julio de 2010

Julio César: la gran conspiración

Comentarios a la lectura de esta obra, hecha por Rebeca C. Téllez Lugo del Club de Lectura Shakespeare de la Universidad Pedagócica Nacional (UPN).

Aunque el ingenio de algunos hombres puede ser el punto de partida para elaborar un plan monumental, éste se queda obstaculizado cuando el poder de las palabras y el recuerdo de un gran personaje son el estandarte de un hombre audaz como Marco Antonio. Cuando Casio y Bruto, los principales conspiradores, idearon el plan que daría fin a la vida de Julio César y a su dictadura, probablemente no midieron los alcances de las consecuencias, pues lo que en un inicio se quería evitar, llegó a consumarse con la muerte del dictador vitalicio de Roma, y con esto, César Octavio heredó la fortuna de su tío para luego convertirse en el primer emperador romano.

La contrariedad se hace presente en la personalidad de los personajes, pues mientras Casio tenía la intención de llevar a cabo la conspiración por envidiar el poder, Bruto lo hacía por defender su ideología, quien, siendo un idealista republicano, fue corrompido por el bien común y seducido por las palabras de su amigo, el cual lo convenció para llevar a cabo una empresa peligrosa y gracias a él la traición cometida no fuera vista como un vil delito.

Julio César fue un gran conquistador, lo demostraba en el campo de batalla y en el campo del amor, pues además de haber tenido grandes conquistas en las Galias, Egipto, Hispania y Britania, también había dominado el corazón de algunas mujeres, aunque también fue sometido por la belleza y la inteligencia de una de ellas, Cleopatra. Este gran personaje, además de poseer diversas cualidades, también poseía ciertas debilidades, entre ellas el tener una inmensa vanidad y el ser impredecible, rasgos distintivos de su personalidad que lo llevaron ser presa del convencimiento de Decio para que asistiera al Senado.

Las actividades que involucraran los presagios y la interpretación de los sueños eran características de la vida romana, pero a pesar de ello el recién nombrado cónsul y dictador de Roma los desconoció al abusar de su poder y su grandeza, esto delataba la ausencia de modestia en su persona, hecho que favoreció la Gran Conspiración. Aunque él era más fuerte cuando estaba en desventaja, quizá en esta ocasión la suerte no estaba echada de su lado o tal vez sólo correspondía a su idea de que la muerte es un fin necesario que llega cuando tiene que llegar.

Tras la muerte de Julio César, su lugarteniente Marco Antonio hizo uso de la retórica y la actuación para pronunciar un gran discurso que guardaba una sola intención, la de persuadir a la muchedumbre para que hicieran pagar a los conspiradores por el crimen que habían cometido. Este hombre fiel y de confianza se reunió con Lépido y César Octavio para que los tres tomaran una decisión respecto de cómo deberían hacer pagar a los traidores. Esta unión daría paso a la declaración del Segundo Triunvirato que sería dividido en tres; César Octavio en Roma, Lépido en África y Antonio gobernaría Asia.

La Gran Conspiración, además de representar un suceso histórico, fue un parte aguas en la Historia romana, pues fue trascendental porque dio paso a la monarquía de César Octavio, y con ello, la formación del imperio romano, una nueva organización política. Los personajes involucrados en esta etapa histórica fueron sucumbidos por sentimientos que cualquier sujeto puede tener, la envidia, la vanidad, la ambición…, fueron elementos para que un plan fuera llevado a cabo y tuviera consecuencias.

Un tópico universal que toca Shakespeare en esta historia es la muerte, mal que padecen algunas personas mientras otras se quedan honrando o ultrajando su memoria, la vida después de la muerte existe cuando el recuerdo sigue presente y se actúa en nombre del fallecido que yace en un sueño profundo. A través de esta historia el dramaturgo inglés demuestra las cualidades y defectos, ambiciones y desesperaciones, de aquellos personajes que poseían y anhelaban el poder, también por medio de ella se pueden notar aquellas características de la vida romana, vida a la que pertenecieron grandes personajes que ahora son parte de la Historia.

Rebeca C. Téllez Lugo
México, D.F. a 24 de julio, 2010

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